CRÍTICA

El alucinante mundo de Norman

7

Por
21 de diciembre de 2012

Laika, el estudio de animación stop-motion responsable de la maravillosa adaptación de la novela gráfica Coraline, vuelve a acercarse al lado oscuro de la niñez con esta oda de fantasmal dulzura a los vivos, los muertos y los que están en medio. Es cierto que, si la película de Henry Selick lidiaba con asuntos psicológicos atrevidos y ambiguos relacionados con la adolescencia y la preadolescencia, El alucinante mundo de Norman pisa terreno más seguro e inmediatamente amable a través de una colección de delicias visuales, mensajes sobre la necesidad de los niños de ser fieles a sí mismos y una apuesta más clara por la risa. Es cierto, por otra parte, que ese humor posee un aire mordaz que lo aleja de la comedia; al contrario, incluye verdadera rabia contra la idiotez que denotan actitudes como el bullying o la mentalidad de rebaño, y contiene un poso de genuina melancolía: tanto los niños que sigan combatiendo los demonios de la infancia como cualquier adulto que jamás haya entrado en la escuela temeroso reconocerán la carga que pesa sobre los hombros de Norman. Así pues, sirviéndose también del homenaje a esos monstruos de la Universal que, como el héroe del título, fueron perseguidos sólo por ser diferentes, esta película se aleja del exceso de glucosa y la moribunda moralina que suelen acompañar a tantos de los productos animados de los grandes estudios. 

 

VEREDICTO:  Retrato ácido y melancólico del lado oscuro de la niñez.

SINOPSIS:

Cuando un pequeño pueblo se ve atacado por muertos vivientes, el rarito Norman es el único que puede ayudar a sus habitantes.

El alucinante mundo de Norman

[ParaNorman] Animación / EE UU / 2012 / Dir: Sam Fell, Chris Butler / Guión: Chris Butler

ESTRENO: 21 de Diciembre de 2012

ETIQUETAS: