CRÍTICA

E agora? Lembra-me

8

Por
20 de abril de 2015

“Una filosofía que no utiliza su cuerpo como plataforma activa de transformación vital es una tarea vacía”, proclamaba Beatriz Preciado durante su defensa del principio de autocobaya de Sloterdijk. Si lo aplicamos al cine, tomando el cuerpo de los propios cineastas como condición necesaria para la transformación de, por ejemplo, el tiempo en narración y ésta en emoción, pocos llegan tan lejos como el portugués Joaquim Pinto con esta autoexploración en carne viva y memoria filmada de un año de experimentación con una nueva terapia antirretroviral para combatir, acaso soportar, el sida y la hepatitis C que lo consumen desde dentro. El veterano sonidista del mejor cine europeo de las últimas décadas se autorretrata en primer plano junto a su marido Nuno y sus cuatro perros mientras los virus condicionan intensamente su existencia, viaja a Madrid para someterse a los tratamientos y traza reflexiones de largo alcance desde su creciente debilidad. El resultado es una obra monumental donde la cotidianidad de Jonas Mekas se funde con la lucidez cercana de Chris Marker. Un diario íntimo en movimiento que deja abundante espacio a la filtración de las inclementes condiciones socioeconómicas (los recortes, la limitación del acceso a medicamentos) entre el dolor y extrañamiento de la enfermedad o el recuerdo personal de la carrera profesional de Pinto, sus amigos presentes y los ya desaparecidos. Un cuerpo tendido ante la cámara como memoria.

“Una filosofía que no utiliza su cuerpo como plataforma activa de transformación vital es una tarea vacía”, proclamaba Beatriz Preciado durante su defensa del principio de autocobaya de Sloterdijk. Si lo aplicamos al cine, tomando el cuerpo de los propios cineastas como condición necesaria para la transformación de, por ejemplo, el tiempo en narración y ésta en emoción, pocos llegan tan lejos como el portugués Joaquim Pinto con esta autoexploración en carne viva y memoria filmada de un año de experimentación con una nueva terapia antirretroviral para combatir, acaso soportar, el sida y la hepatitis C que lo consumen desde dentro. El veterano sonidista del mejor cine europeo de las últimas décadas se autorretrata en primer plano junto a su marido Nuno y sus cuatro perros mientras los virus condicionan intensamente su existencia, viaja a Madrid para someterse a los tratamientos y traza reflexiones de largo alcance desde su creciente debilidad.

El resultado es una obra monumental donde la cotidianidad de Jonas Mekas se funde con la lucidez cercana de Chris Marker. Un diario íntimo en movimiento que deja abundante espacio a la filtración de las inclementes condiciones socioeconómicas (los recortes, la limitación del acceso a medicamentos) entre el dolor y extrañamiento de la enfermedad o el recuerdo personal de la carrera profesional de Pinto, sus amigos presentes y los ya desaparecidos. Un cuerpo tendido ante la cámara como memoria.

Celebración de la vida desde el cine y la enfermedad; o viceversa.

SINOPSIS:

El cineasta portugués Joaquim Pinto, afectado por el VIH y el VHC, inicia un nuevo tratamiento experimental en Madrid el mismo día que el PP de Rajoy gana las elecciones de 2011. Junto a su marido Nuno, grabará un año de su vida relatando en primera persona la terapia y hablando además de temas como la sanidad pública, la crisis económica, la historia del cine o las múltiples formas del amor.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS:

DURACIÓN: 164

EDAD RECOMENDADA: 12

DISTRIBUIDORA: OTRAS

ESTRENO: 24 de Abril de 2015