CRÍTICA

Dispongo de barcos

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11 de febrero de 2011

“Una comedia surrealista de acción mental”. Así ha definido el cineasta y dramaturgo Juan Cavestany (Gente de mala calidad) esta película experimental que rodó con una handycam en días sueltos a lo largo de un año y la complicidad de algunos compañeros de la compañía Animalario como Andrés Lima o Roberto Álamo (para quien escribió la brutal obra teatral Urtain). Sus protagonistas son cuatro chalados que deambulan por el extrarradio de Madrid y preparan un golpe en un polígono industrial. No sabemos si la intención de su autor era hacer una reflexión acerca de la incomunicación en la que estamos inmersos con un humor que recuerda al teatro del absurdo de Ionesco. Lo que sí sabemos es que, pese a algún ramalazo visual que, por un instante, nos recordó al primer David Lynch, al final todo se queda en una broma entre colegas: una anécdota mucho más convencional e intrascendente de lo que pretende ser.

DAVID BERNAL

SINOPSIS:

Cuatro hombres que puede que se conozcan de antes deambulan por una ciudad extraña sin querer encontrarse. Gradualmente su desencuentro se transforma en reencuentro y sale a la luz un misterioso pasado común que les llevará a planear un desastroso robo en una nave industrial.

Dispongo de barcos

Comedia, acción / España / 2010 / 68 minutos Director: Juan Cavestany Actores: Roberto Álamo, Antonio de la Torre, Joan José del Rey, Andrés Lima, Miguel Ortiz Guión: Juan Cavestany

ESTRENO: 11 de Febrero de 2011

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