CRÍTICA

Dioses

7

Por
18 de febrero de 2016

“Los cirujanos cardiólogos os consideráis dioses” le sueltan al protagonista de Dioses en tono despectivo. Él es un cirujano cardiólogo, Zbigniew Religa, pionero en los transplantes de corazón en una Polonia aún comunista durante los años 80. Sí, se consideran dioses, y sí, todo el mundo debería considerarles así, pero eso lo sabemos hoy. En esos aún oscuros 80, la medicina todavía luchaba contra la fe religiosa (“El corazón es una reliquia”) y el conservadurismo en su urgencia por avanzar. Y la deseada solidaridad humana del donante chocaba de frente con la confusión entre cuerpo y alma. Tres décadas después aún hay quien tiene problemas con la medicina paliativa, los tratamientos novedosos y hasta con la idea de un médico que decida qué hacer para mejorar la vida del paciente.

El director Lukasz Palkowski plantea todos estos dilemas a través de Dioses, un biopic basado en los años en los que Religa luchó por conseguir los primeros transplantes, pero que muy inteligentemente (y a pesar de una terrible elección musical) viste casi de thriller en algunos momentos, con una pátina azul grisácea muy precaída del muro; mientras en otros, le da una vuelta de buen drama serial sobre hospitales (hasta en esa tendencia endogámica tan propia y explotada por la ficción). En ese perfecto equilibrio en que sitúa la historia se entiende el gran éxito de la película en la taquilla en Polonia.

Drama hospitalario sobre la deidad de los medicina moderna.

SINOPSIS:

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Polonia

DURACIÓN: 120 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Surtsey

ESTRENO: 19 de Febrero de 2016