CRÍTICA

Detective Conan: El puño de Zafiro Azul

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Por
04 de noviembre de 2019

Desde 1994, cuando debutó en viñetas, el investigador cabezón de Gosho Aoyama tiene una reputación inmaculada en lo que a misterios se refiere: sus casos pueden ser enmarañados (tanto que, al verlos, uno alucina ante lo que se supone una franquicia para adolescentes), pero nunca hacen trampas con el lector o el espectador.

Detective Conan: El puño de zafiro azul mantiene esa constante, centrándola esta vez en dos elementos clásicos del género como el robo de una joya valiosísima y el problema del recinto cerrado. Pero a diferencia de su predecesora Detective Conan: El caso Zero, que requería poco menos que un máster en derecho penal japonés a fin de bandearse con la trama, esta entrega se lanza a la aventura sin complejos, desvinculando al protagonista de su entorno (lo cual le facilita las cosas al profano: aquí hay menos secundarios recurrentes que identificar) para mandarlo a Singapur en compañía de una de sus némesis, el ladrón de guante blanco Kaito Kid, con suplantación de identidades para acabar de arreglar la cosa. Esta premisa, sumada al ritmo trepidante y a algunas subtramas con gracia, hacen que la película sea tan disfrutable por sus enredos como por las intrincaciones del caso de rigor (estas últimas, de hecho, pueden flaquear un poco según gustos). Sigue siendo un producto para fans, pero quienes no conozcan a Conan Edogawa más que a sí mismos también podrán disfrutarla.

Intriga de altos vuelos en Singapur para un sabueso bajito.

SINOPSIS:

El Detective Conan se verá envuelto en una trama del robo de una joya de valor incalculable, lo que hará que salga de Japón por primera vez para viajar a Singapur. Se convierte en la película 23 de la franquicia del famoso investigador, que triunfa en el país nipón.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS: Japón

DURACIÓN: 109 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Alfa Pictures

ESTRENO: 08 de Noviembre de 2019

ETIQUETAS:

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