CRÍTICA

Cunningham

7

Por
12 de octubre de 2020

Mientras el compositor John Cage, su pareja sentimental y creativa, insistía en que cualquier cosa puede ser música, el bailarín Merce Cunningham insistía en que cualquier tipo de movimiento es susceptible de ser danza. Ambas cosas suenan ligeras, pero, como muestra este documental, llevan consigo un peso terrible, hasta el punto de que Cunningham podría ser un retrato de ambos como el poli bueno y el poli malo en un juego peculiar: la música de Cage, que intimida, guarda siempre un matiz de juego, mientras que los aparentemente juguetones trabajos del coreógrafo son en realidad ejercicios de disciplina férrea.

Si el espectador siente repelús ante ese arte entre lo chic, lo místico y lo intensito, tan neoyorquino él, mejor que no se acerque a este filme. Si dichos elementos le inspiran curiosidad, Cunningham le recompensará, para empezar, con la cuidada puesta en escena de las obras de su protagonista (aunque las circunstancias le obliguen a prescindir del formato 3D). Y aunque la ausencia de contexto resulte irritante (no hay menciones a Balanchine, Martha Graham o Twyla Tharp), la cinta funciona también como retrato de dos personalidades únicas, del zeitgeist post-II Guerra Mundial que las llevó a lo más alto y de la idiosincrasia de una vocación cuyos practicantes, en palabras del propio Cunningham, “trabajan con un instrumento que se degrada desde que nacen”.

Las evoluciones de una obra única (y neoyorquina con avaricia).

SINOPSIS:

Documental que hace un seguimiento a la evolución artística del bailarían Merce Cunningham. Un repaso a través de tres décadas repletas de riesgos y descubrimientos, desde sus primeros pasos en Nueva York tras la II Guerra Mundial, hasta su conversión en uno de los coreógrafos más visionarios.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS: Alemania

DURACIÓN: 93 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Filmin

ESTRENO: 16 de Octubre de 2020

ETIQUETAS:

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