CRÍTICA

C’est la vie!

6

Por
19 de diciembre de 2017

Olivier Nakache y Eric Toledano, hábil pareja creativa, construyen éxitos populares aplicando fórmulas tan simples como la de las rosquillas: inyectar humor a las situaciones de la vida, contar lo penoso que nos rodea desde la sonrisa. Una táctica que puede ser cargante y facilona, también efectista, pero que no es nada sencilla de conseguir. Es una especie de equivalente al bestseller, criticado por puristas y envidiosos –quizá con razón– pero al alcance de pocos. Primero fueron la discapacidad y el racismo en Intocable, después la inmigración –y el racismo– en Samba; le toca ahora el turno en C’est la vie a un concepto algo más etéreo e invisible, más conceptual y transversal: la hipocresía, las convenciones sociales, la máquina de figuración que somos tantas veces los seres humanos.

Un organizador de bodas y sus trabajadores, los pitotes que montan, sus relaciones, sus egos, sus inseguridades… todo sale a relucir en esta comedia bien orquestada, con pasajes desternillantes –la escena inicial ya es un festín de risas– e inyectada del ritmo preciso, virtud tan difícil de encontrar y sin duda el motivo de fracaso de tantas comedias inoperantes. Le sobran algunos recursos narrativos –ese inspector de hacienda que provoca la peor escena de la película–, va colmada de inteligencia y buenos actores –sensacional Jean-Pierre Bacri– y se conforma con otro final feliz muy de sus autores. La fórmula así lo exige.

Nakache y Toledano aplican su fórmula de éxito a las bodas.

SINOPSIS:

Pierre se casa con Héléna y quiere una boda de primera. La celebran en un castillo del siglo XVII. Supuestamente contrata a los mejores de los mejores. Pero no es exactamente así, y los acontecimientos se desencadenan rápidamente.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR: ,

REPARTO: , ,

GUIÓN: ,

PAIS: Francia, Canadá, Bélgica

DURACIÓN: 117 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: A Contracorriente Films

ESTRENO: 26 de Enero de 2018