CRÍTICA

Capitán América: El soldado de invierno

8

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28 de marzo de 2014

Al final del día, cuando se acaba la jornada como vengador, Iron Man vuelve a su edificio para gestionar sus negocios y patentes. Thor abre un portal interdimensional y viaja a Asgard para atender sus obligaciones reales. Algunos asuntos de gestión del temperamento mantienen ocupado a Hulk. Viuda Negra y Ojo de Halcón no dejan de ser funcionarios con horarios exigentes, pero con sus propias vidas fuera de la oficina de S.H.I.E.L.D. El Capitán América en cambio, ¿qué hace cuando no tiene que salvar a nadie? Tiempo, porque básicamente al único lugar al que podría ir pertenece al pasado: el museo dedicado a su propia historia que aparece en esta secuela. El héroe descongelado de la Segunda Guerra Mundial es, como le decía M al Bond de Brosnan, “una reliquia”. Útil como herramienta en operaciones de riesgo, si fuera Robocop mejor sería dejarle en standby cuando no se le requiera.

Capitán América: El soldado de invierno también es a su manera un reflejo de este sinvivir del personaje. No deja de ser una película que “hace tiempo” de cara al próximo evento que reuna al supergrupo en Los vengadores: La era de Ultron. El origen del personaje ya quedó satisfactoriamente relatado en Capitán América: El primer vengador, así que esa parte mejor ni tocarla. De carisma anda justo –¿a que da igual si no se quita la máscara?–, y a la que se descuida le roban la tostada los especialistas secundarios de S.H.I.E.L.D. Por si fuera poco, tan aislado y teledirigido –de casa al curro, del curro a casa– es prácticamente imposible que le suceda nada en su vida personal. Pero si hasta Viuda Negra (Scarlett Johansson) tiene que emplearse a fondo para introducir algo de chispa sexual en la vida de un Steve Rogers (Chris Evans), cuerpo de joven, cabeza de viejo, que se conforma con una partida de dominó y recordar hazañas bélicas en el hogar del veterano.

Expuestos los problemas para esta secuela, en Marvel han tomado decisiones creativas para afrontar nuevos retos y situaciones. Una vez más, habría que añadir. Los que hablan de lo previsible y poco original de la mecánica de las franquicias de la Casa de las Ideas lo hacen de oídas. Fortalecen sus debilidades hasta convertirtlas en los pilares sobre los que soportan cada nueva entrega. El caso de Capitán América: El soldado de invierno es ejemplar. A un personaje monolítico y plano como el de este patriota obediente le introducen dudas propias de Jason Bourne o el Bond descreído de Skyfall. Su anémica galería de personajes se enriquece reclutando a Viuda Negra o Nick Furia, concediéndoles entidad de protagonistas y ahorrándonos de paso un spin-off innecesario de S.H.I.E.L.D.

La ausencia de un villano de fuste –¿quién puede superar al Cráneo Rojo de la primera parte?– se resuelve por la vía del thriller político. ¿Qué mejor malo que el SISTEMA? Como si viviera su propio Homeland, el Capitán recorre, perdón, atraviesa pasillos para entender el laberinto burocrático en el que anda metido. Este desconcierto es como su kriptonita. Él está entrenado para resolver situaciones críticas en el campo de batalla, no para las intrigas y el papeleo. En su cuadernito de cosas que se perdió ni siquiera ha apuntado aún “guerra fría”. Sus enemigos son, como el mismo le dice a su nuevo sidekick, Sam ‘Halcón’ Wilson, “los que le disparan”.

Quitando las persecuciones –atentos al abusivo product placement de Chevrolet, vehículo oficial del superhéroe– y las destrucciones –lo que pasa en los helicarriers es un déjà vu de Los Vengadores–, podría ser una de esas películas de acción adulta con las que el cine norteamericano ocupó a sus estrellas masculinas durante una época en la que a Paul Newman o Harrison Ford no se les exigía el arrojo exhibicionista del Tom Cruise de la saga Misión: Imposible. Pero claro, para que lo fuera se quedaría en mediometraje o peli de espionaje light a lo Jack Ryan: Operación sombra.

Aunque lo que se le pida a esta secuela sea un chute de adrenalina y un enorme despliegue, curiosamente en la calma y los espacios cerrados es donde Capitán América: El soldado de invierno encuentra lo que la diferencia del resto de franquicias superheroicas. Ahí, por encontrar, encuentra hasta un hilo –¿quién es exactamente este antiguo amigo, Bucky, convertido en máquina de matar amnésica?– del que agarrarse para justificar la continuidad de su historia en solitario. El Capi ya tiene algo a lo que dedicar el tiempo libre.

 

VEREDICTO: El Capi se ejercita en un Juego de patriotas con aroma a Misión: Imposible.

SINOPSIS:

Cuando atacan a un colega de S.H.I.E.L.D., Steve Rogers se ve envuelto en una trama de intrigas que amenaza con poner en peligro al mundo y une fuerzas con la Viuda Negra para sacar a la luz la conspiración.

Capitán América: El soldado de invierno

[Captain America: The Winter Soldier] Acción / EE UU / 2014 / Dir: Joe & Anthony Russo / Reparto: Chris Evans, Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Robert Redford, Sebastian Stan, Anthony Mackie / Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely

ESTRENO: 28 de Marzo de 2014

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