CRÍTICA

Cantábrico: Los dominios del oso pardo

8

Por
19 de febrero de 2017

Agua y piedra delimitan el espacio. Norteño, recio, escarpado, carismático. Pero Joaquín Rodríguez Acha, que viene de lidiar con la riqueza sinuosa de Guadalquivir (2013), no parece haber notado el cambio de latitud ni tenerle ningún miedo al afilado perfil cantábrico: se alía con la luz y se aposta con su cámara para dar una nueva lección de paciencia a cineastas apresurados, y cincelar lo que él mismo reconoce como un relato petrificado, templado por la humedad y el calor de animales y vegetales en permanente estado de inquietud.

Viaje de ida y vuelta de la cordillera al mar, resulta clave, aunque es menos carismática entre el caleidoscopio de aventuras que conforma la película, la mirada doble en relación al Cantábrico: aves y salmones van y vienen para delimitar la magnitud del área que estamos descubriendo. Ese salto de lo particular a lo general, con regreso al detalle, es muy necesario. Porque entre los fotogénicos dominios de la poética de la ley del más fuerte y la resistencia al medio, se echa de menos algún apunte geográfico más (apenas se cita a los arrantzales y se reconoce Ribadesella: demasiada distancia, demasiado vacío) que acomode al espectador a los espacios. La extensión enorme del embrujo cantábrico afecta a cuatro comunidades a lo largo de casi un millar de kilómetros de costa, un exceso muy difícil de ahormar a una serie (sensacional, sobrecogedora a veces) de estampas.

Escogido el oso como rey del enclave montañoso, todo lo que sucede a su alrededor, de hormigas y culebras a urogallos y armiños, pasando por gatos monteses y perdices, parece ir al ritmo de la necesidad imperiosa de sobrevivir. Sólo el oso, evocador y engañoso (del peluche a la realidad media un acantilado astur) de cuyo peligro dio cuenta Werner Herzog en su Grizzly Man, parece tomarse su tiempo para huír de un drama de película y vigilar a sus oseznos. Momentos inolvidables, escenas como el parto de la víbora, el encuentro entre serpiente y sapo, y la caza del lobo al ciervo, entre otros clavos cantábricos que apuntalan las leyes de la naturaleza, hacen que nunca más volvamos a viajar entre Irún y la costa lucense sin imaginar que en esos parajes los cuentos góticos no los escriben los seres humanos.

El oso es el rey de un relato cincelado en la piedra entre el agua y el calor de una serie de estampas naturales sobrecogedoras.

SINOPSIS:

En el norte de la Península Ibérica se levanta una gran cordillera de más de 400 Km. como si se tratara de una gran muralla paralela a la costa del Mar Cantábrico. En su otra cara, la cordillera Cantábrica está repleta de cañones y bosques. Gracias a la influencia del mar y las elevadas precipitaciones, se ha originado una amplia vegetación en los bosques, y es el lugar perfecto para esconder un gran número de animales y otras formas de vida que conviven desde tiempos remotos. Pero sobre todo, es el territorio de una de las criaturas más impresionantes del hemisferio norte: el oso pardo cantábrico.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS: España

DURACIÓN:

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Wanda Vision

ESTRENO: 31 de Marzo de 2017

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