CRÍTICA

Camino a la escuela

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19 de enero de 2015

Lo que pasa en la clase se queda en la clase, nos advierte Pascal Plisson, documentalista con sello National Geographic, diplomas de la BBC y medalla al valor por Masai, los guerreros de la lluvia, mientras da la vuelta a la cámara para enfocar el contraplano pedregoso del subgénero ‘Niños en la escuela’, sempiterno, aunque de renovada actualidad. Oscilantes entre realidad y ficción, las películas en las aulas han puesto la educación en el centro del debate cinéfilo post El club de los poetas muertos. Sobre todo en el cine que viene de Francia, reserva espiritual de la docencia en pantalla, que últimamente ha ido de la huella de lo real en Ser y tener y Sólo es el principio a las ficciones veristas de Hoy empieza todo y La clase. Ajeno a esa polémica, este cineasta galo madurado en la escuela anglosajona evita lo político para indagar en la épica de lo cotidiano. Y esa búsqueda, más estética que ética, se centra en cuatro historias sobre los caminos desde el hogar hasta su pupitre de niños en diferentes países en eufemísticas vías de desarrollo. Su esfuerzo merece un envoltorio tan cuidado, de una poética culteranista que le aleja de su pareja temática, la conceptista Buda explotó por vergüenza de la iraní Hana Makhmalbaf, con quien comparte camino, pero de la que se aleja tanto como el Hollywood más digno lo está de la radicalidad. La educación (o su ausencia) es la excusa para triunfar en un filme de bella mirada etnográfica, de encomio más que de denuncia. Su compromiso, triunfante, es con las emociones, y ese logro (junto al César al mejor documental) ha llevado a 1.200.000 franceses a los cines, un éxito que compensa las penurias convertidas en odisea de unos chavales que merecen un diez en conducta en la escala Jean Vigo.

Lo que pasa en la clase se queda en la clase, nos advierte Pascal Plisson, documentalista con sello National Geographic, diplomas de la BBC y medalla al valor por Masai, los guerreros de la lluvia, mientras da la vuelta a la cámara para enfocar el contraplano pedregoso del subgénero ‘Niños en la escuela’, sempiterno, aunque de renovada actualidad. Oscilantes entre realidad y ficción, las películas en las aulas han puesto la educación en el centro del debate cinéfilo post El club de los poetas muertos. Sobre todo en el cine que viene de Francia, reserva espiritual de la docencia en pantalla, que últimamente ha ido de la huella de lo real en Ser y tener y Sólo es el principio a las ficciones veristas de Hoy empieza todo y La clase.
Ajeno a esa polémica, este cineasta galo madurado en la escuela anglosajona evita lo político para indagar en la épica de lo cotidiano. Y esa búsqueda, más estética que ética, se centra en cuatro historias sobre los caminos desde el hogar hasta su pupitre de niños en diferentes países en eufemísticas vías de desarrollo. Su esfuerzo merece un envoltorio tan cuidado, de una poética culteranista que le aleja de su pareja temática, la conceptista Buda explotó por vergüenza de la iraní Hana Makhmalbaf, con quien comparte camino, pero de la que se aleja tanto como el Hollywood más digno lo está de la radicalidad. La educación (o su ausencia) es la excusa para triunfar en un filme de bella mirada etnográfica, de encomio más que de denuncia. Su compromiso, triunfante, es con las emociones, y ese logro (junto al César al mejor documental) ha llevado a 1.200.000 franceses a los cines, un éxito que compensa las penurias convertidas en odisea de unos chavales que merecen un diez en conducta en la escala Jean Vigo.

l subgénero ‘Niños en la escuela’, visto desde la épica documental del esfuerzo on the road.

SINOPSIS:

Documental que narra cuatro historias diferentes. Jackson, Carlos, Zahira y Samuel son cuatro niños de distintos rincones del planeta: Kenia, Argentina, Marruecos e India respectivamente. Aunque nunca se hayan visto ni se lleguen a conocer jamás, los cuatro comparten el mismo deseo de aprender. Pese a las largas distancias que han de recorrer hasta sus respectivas escuelas y a las complicaciones que surgen en el camino, Jackson, Carlos, Zahira y Samuel entienden lo importante que es asistir a la escuela. Por ello, cada día se embarcan en una aventura que pone continuamente sus vidas en juego, porque saben que sólo la educación podrá darles una vida mejor. Jackson debe atravesar la peligrosa sabana keniata durante 15 km; Carlos, cruzar 18 km a lomos de un caballo las llanuras de la Patagonia argentina; Zahira recorrer las montañas escarpadas marroquís; y Samuel emprender su viaje hacia la escuela de la India en silla de ruedas.

FICHA TÉCNICA

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ESTRENO: 23 de Enero de 2015