CRÍTICA

Bye Bye Germany

6

Por
01 de agosto de 2017

Aunque parezca increíble, el cine aún no ha dicho la última palabra sobre el nazismo. Es más, existen territorios prácticamente inexplorados, como por ejemplo del que se ocupa esta película: ¿por qué varios miles de judíos se quedaron en Alemania tras la caída del Tercer Reich? Sam Garbarski (Irina Palm) propone una opción bastante mundana y que define la naturaleza de su nuevo filme: sablear a los teutones a base de labia y mantelería fina. Pura picaresca que proporciona algunos de los mejores momentos de una historia con varias capas, no todas ellas de igual calidad y textura. Porque, aparte de su costumbrismo buscavidas y levemente extravagante (véase el perro con tres patas o la balada triste de theremín), Bye Bye Germany fondea un tema peliagudo: el colaboracionismo en los mismísimos campos de concentración.

En este caso, de la mano del protagonista (encarnado por un Moritz Bleibtreu entre Tom Hanks y algún funcionario de El Ministerio del tiempo), obligado precursor del humor judío, aunque las posibilidades de este filón, hipotético encuentro ‘chistoso’ con Hitler incluido, no acaban de cuajar en la pantalla, al igual que el romance algo forzado con su interrogadora yanqui. Pese a todo, la factura impecable y el interés de su contenido hacen de esta dramedia una perita en dulce para los fans de la intrahistoria más agazapada y hasta secreta.

Interesante y elegante reflexión sobre los límites del hogar y del humor.

SINOPSIS:

David Berman y sus amigos son un grupo de supervivientes del Holocausto que intentan llegar a EE UU, pero no tienen el dinero para lograrlo. Además, el oscuro pasado de David se interpondrá también.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Alemania, Luxemburgo, Bélgica

DURACIÓN: 102 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Festival Films

ESTRENO: 22 de Septiembre de 2017