CRÍTICA

Bombshell: la historia de Hedy Lamarr

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Por
13 de mayo de 2020

“Cualquier chica puede ser glamourosa, solo tienes que estarte quiera y parecer estúpida”. Son palabras de Hedy Lamarr, inventora de un sistema de transmisión de datos que daría paso a los hoy imprescindibles tecnologías wi-fi y bluetooth, y también estrella de cine, conocida en Hollywood como “la mujer más bella del mundo”. A Lamarr se la recuerda más por lo segundo, por su maravillosa fotogenia, que por lo primero, por su brillante capacidad de inventiva técnica, aunque tal vez haya llegado ya el momento de que esos logros se inviertan y la reconozcamos como la pionera que fue, más allá de su bonito rostro. Porque así lo hubiera deseado ella, según se desprende de lo que cuenta el documental Bombshell: la historia de Hedy Lamarr, firmado por Alexandra Dean e inmejorable ejemplo de herstoria: esto es, la historia de mujeres imprescindibles en el devenir de las sociedades cuyo papel ha sido silenciado por los relatos oficiales.

El documental de Dean arranca precisamente con las palabras de Lamarr que coronan esta crítica, dejando claro cuál es el horizonte al que pretende llegar el filme. Acompañamiento no le falta: cuenta con el beneplácito de la familia, intervienen voces autorizadas de diferentes ámbitos y, lo más importante, está vehiculado a partir de la voz de la propia protagonista. Unas cintas de audio del periodista Fleming Meeks recuperan a la inventora y estrella de cine para la ocasión, y, aunque pueda parecer un detalle baladí en la estructura y ritmo de la película, es esencial para reivindicar a Lamarr. La actriz ya sufrió un serio revés en lo que explicar su vida se refiere, cuando en 1965 se publicaron unas memorias promovidas por la Metro Goldwyn Mayer y proyecto editorial que acabó en litigios y en una imagen distorsionada de la vida y obras de Lamarr. Así pues, escucharla en el documental es algo más que un valor simbólico: es una restitución en toda regla.

Bombshell: la historia de Hedy Lamarr, no obstante, no se aleja demasiado del formato documental de Wikipedia que nos descubre, por otra parte, unas cuantas anécdotas de la inventora y actriz. Es inevitable recordar que protagonizó el primer orgasmo de una mujer en pantalla (Éxtasis, Gustav Machatý, 1933), rompiendo los tabús de la biempensante sociedad vienesa de la época y provocando la ira hasta del papa Pío XI, pero su vida al completo es de película. Su historia sobre cómo abandonó a su primer marido, Fritz Mandl, un rico empresario austríaco cuyas fábricas suministraban armamento a los nazis, es tan fascinante como para hacerle sombra a la historia de la huida de Fritz Lang de Alemania; y también es alucinante la manera en que sedujo a Louis B. Mayer en el ferry que la trasladaba de Londres a Nueva York para que la fichara para la Metro y le pagara un sueldo de gran estrella. Llama asimismo la atención el complejo de Electra que pareció acompañarle en sus no pocos matrimonios; como también su capacidad de reponerse a las envestidas profesionales y sentimentales. Por supuesto, su interés en el desarrollo tecnológico y sus invenciones ocupan un lugar central en la película, desde su amistad con Howard Hughes, para quien diseñó un avión más aerodinámico y, por tanto, más rápido, hasta el sistema de comunicación de saltos de frecuencia, elaborado junto al músico George Antheil para que fuera implantado en submarinos, en plena Segunda Guerra Mundial.

Madre soltera, productora independiente, inventora de curiosidad insaciable…, Lamarr fue una mujer de astucia e ingenio que triunfó y fracasó, pero que intentó defender su autonomía a toda costa cuando esa aptitud estaba penalizada. El retrato de ella en Bombshell: la historia de Hedy Lamarr insiste en esa idea sin obviar, por ello, las zonas oscuras de la protagonista, las drogas y las cirugías. La caída en desgracia y en el olvido de la estrella nos muestra, por una parte, la crueldad de la industria del espectáculo y, por la otra, la fragilidad con la que está moldeada la materia prima esa industria, sus actrices y actores. Incluso en este aspecto Lamarr tomó la delantera, nos recuerda Dean.

Luces y sombras de una pionera en el mundo de la tecnología y en el del espectáculo.

SINOPSIS:

Documental sobre la que fue considerada en 1940 como la mujer más guapa del mundo: Hedy Lamar. Actriz e inventora, esta pasó la vida entre el glamour de Hollywood y los laboratorios, e incluso desarrolló un sistema de comunicación secreto para el ejército aliado durante la Segunda Guerra Mundial. Una vida repleta de luces y sombras, que muestra la figura de una mujer que luchó siempre contra la adversidad.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

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GUIÓN:

PAIS: Estados Unidos

DURACIÓN: 96 min.

EDAD RECOMENDADA:

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ESTRENO: 13 de Mayo de 2020

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