CRÍTICA

Blanco en blanco

8

Por
28 de julio de 2020

En Objectivity (2007), Lorraine Daston y Peter Galison recorren la historia de las imágenes científicas estableciendo unos parámetros según la tecnología con que fueron producidas. Cuando los autores se detienen en las tecnologías de reproducción en serie de imágenes, como la fotografía o el cine, subrayan una idea muy clara pero en la que hace falta insistir más: las máquinas no funcionan solas. Con esa reflexión, Daston y Galison tratan de rebatir el mito de la objetividad científica, y esa misión intelectual está asimismo implícita, más evocadora y perturbadora, en el segundo largometraje de Théo Court, Blanco en blanco.

Planteada visualmente como un western nevado en la Tierra del Fuego a finales del siglo XIX, Blanco en blanco es la historia de un fotógrafo y su degradación moral, revelada a los ojos del espectador con la misma parsimonia y detalle con quese elaboraban los daguerrotipos. Pedro, el artista de la emulsión fotoquímica, tiene el mejor rostroposible (un inquietante Alfredo Castro, el actor fetiche de Pablo Larraín) y también una parafilia con las menores de edad. No es el único degenerado de la zona, pero su pecado le llevará a cometer otros más de los que se escudara tras el objetivo de su cámara fotográfica. La imagen resultante de la brutal película que es Blanco en blanco tiene la forma de las vergüenzas sobre las que hemos construido nuestro conocimiento.

Toda la cultura también es barbarie, como dijo Walter Benjamin.

SINOPSIS:

Pedro es un fotógrafo que llega a Tierra del Fuego, un territorio inhóspito y hostil en América, para fotografiar a un poderoso matrimonio. La esposa es prácticamente una niña que se convertirá en su obsesión debido a su belleza. Esto hará que termine traicionando a la gente del territorio y sea descubierto.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , , ,

GUIÓN:

PAIS: Chile

DURACIÓN: 100 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Elamedia

ESTRENO: 03 de Agosto de 2020