CRÍTICA

Berberian Sound Studio

7

Por
06 de julio de 2016

Respecto de Berberian Sound Studio, hay dos individuos que afirman aquello de “¡Esto no es una película de terror, es cine de autor!” muy sonoramente. Y ambos son directores de cine, además: uno es Peter Strickland, auténtico autor de la pieza, y el otro es Giancarlo Santini (Antonio Mancini), el caricaturesco autor del giallo (filme de terror italiano) que un sufrido, viscoso Toby Jones trata de sonorizar, si es que no se vuelve loco antes. Vista la película, cabe afirmar que ambos cineastas (el más o menos real y el más o menos imaginario) mienten como bellacos. Si bien Berberian… no se atiene a los arquetipos del cine de sustos, afirmar que sus vínculos con el género son meramente casuales, o circunstanciales, sería igual de erróneo que negarle esa condición a Arrebato o a Carretera perdida.

Al igual que la cinta de Lynch, y que la de Iván Zulueta, la película de Strickland consigue asustarnos, no a base de sobresaltos, sino mediante su examen de los mecanismos usados por otras películas para crear miedo en el espectador. El más importante de todos ellos, claro, es el sonido: no sólo porque la historia se desarrolle en ese cementerio de equipo vintage que presta su nombre al filme, o porque las herramientas usadas por los profesionales añejos del audio (¿quién quiere librerías de samples digitales si puede victimizar una sandía?) aparezcan observadas con una mirada morbosa, cronenbergiana casi en su regodeo entre lo tecnológico y lo putrefacto. Es que, cuando el uso de la BSO para presentar al personaje protagonista es clavado, pero clavadito, al de la aparición de Jessica Harper en Suspiria (con su alternancia entre música estruendosa y silencio tenso), uno empieza a sospechar por dónde van los tiros.

Y los tiros van por el hecho de que Strickland quiere ser más esteticista y más sanguinario que Dario Argento sin recurrir a los estilemas que éste convirtió en clichés. Rodar el metagiallo definitivo, vamos. Y, para ello, recurre a ese truco que consagró H. P. Lovecraft en la literatura, y que John Carpenter empleó de forma tan brillante para En la boca del miedo: si, como sabe todo aficionado a la literatura de miedo, existen libros prohibidos que llevan a la locura con sólo hojearlos, también hay películas que pueden volvernos majaras sólo con escuchar sus diálogos recitados en una cabina de doblaje. Si se entra en el juego de su esteticismo, de su afán por la repetición y de su amor por los espacios cerrados, Berberian Soud Studio puede convencer de que eso es así.

Strickland quiere hacernos oír el 'giallo' definitivo. Y, al menos, logra que escuchemos sus ecos.

SINOPSIS:

En la década de los setenta, el Berberian Sound Studio fue el estudio de postproducción de sonido más barato y sórdido de toda Italia, por el que solamente las películas más perturbadoras han procesado y editado sus mezclas de sonido en este lugar. Gilderoy, un tímido ingeniero de sonido residente en el Reino Unido, viaja a Italia para encargarse de mezclar el último giallo de Santini, el gran maestro del género; Gilderoy pronto se verá atrapado en un mundo prohibido poblado por actores maniáticos donde los caprichos artísticos y la burocracia más absurda marcan el día a día.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: , ,

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Reino Unido

DURACIÓN: 92 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: La Aventura

ESTRENO: 22 de Julio de 2016