CRÍTICA

Baby Driver

8

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04 de junio de 2017

¿Cuánto tiempo hacía que una película de criminales, con armas, atracos, muertes violentas, persecuciones de coche que erizan la piel e imágenes empapadas de música a todo volumen, se mostraba tan desbordantemente romántica como Baby Driver? ¿Que un producto de superficie desvergonzada y vibrante se arrojaba –de eso va el amor, de confrontar un abismo– a poner en primer plano un romance liso y sin rasguños, capaz de hacerle perder crédito entre los cínicos más duros del barrio? El recuerdo más inmediato, por temática y semántica, sería Drive (2011), pero allí Nicolas Winding Refn quería erigir un cantar de gesta con aspiraciones mitológicas. En un ámbito más terrenal, habría que mirar a Amor a quemarropa (1993); y la película de Tony Scott con guión de Tarantino no es mala pareja para lo nuevo de Edgar Wright, discípulo creativo del cine videoclip pero también cinéfilo entusiasta del funesto arrebato de Los amantes de la noche (1948), de Nicholas Ray.

El autor de la mejor trilogía de colores desde Kieslowski es de los pocos talentos visuales del cine comercial que disfruta siendo meticuloso, empeñado en que cada ángulo de cámara, línea de diálogo y efecto de sonido encajen de forma precisa para convertir la experiencia del espectador en gozo. En Baby Driver eleva esa preocupación al máximo, haciendo que todo –cortes de plano, frases, gestos– responda a un torrente continuo de canciones rock y soul, la banda sonora que su protagonista usa como motor interior. Ansel Elgort mezcla mejor a James Dean con Gene Kelly al volante que haciendo mohínes, pero el elenco de secundarios que le arropan tiene tracción en las cuatro ruedas. Son personajes que, a pesar de la cantidad de corazón que tiene el cine de Wright, viven en uno de sus mundos de ficción. Allí, entre el caos, el tronar de los disparos y la violencia en el aire, aferrarse a una historia de amor parece tan necesario para respirar como cada “baby” que puntúa las estrofas de una canción.

Derrapes sobre el asfalto y amor a quemarropa: la balada de una película que derrocha estilo y actitud para ser tu flechazo del verano.

SINOPSIS:

Le llaman Baby y es el conductor de una banda de ladrones. El conductor más rápido y fiable. Conduce al ritmo de lo que suena en su iPod. El próximo será el último golpe, saldará su deuda y podrá conducir libremente, con Deborah en el asiento de al lado. Pero siempre hay un siguiente golpe, y siempre algo puede salir mal.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: , , ,

DIRECTOR:

REPARTO: , , , ,

GUIÓN:

PAIS: EE UU

DURACIÓN: 113 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Sony Pictures España

ESTRENO: 07 de Julio de 2017

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