CRÍTICA

Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)

7

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03 de febrero de 2020

Un personaje capaz de salir tan bien parado de la hecatombe que fue Escuadrón Suicida es un personaje que se ha ganado el cielo. Lo que en el idioma cinematográfico se traduce en una película propia. Hace cuatro años, la Harley Quinn de Margot Robbie y sus coletas bicolor fueron un oasis de diversión contagiosa, ternura psicótica y carisma de voz aguda entre tanto villano desaprovechado. Aquel pastiche insalvable de antagonistas en busca de redención era hijo de una DC que había dado luz meses antes al momento “Martha” de Batman v Superman. Aves de presa, sin embargo, pertenece a la era Warner de ¡Shazam!, y eso se nota.

Al filme dirigido por la casi novata Cathy Yan le sobran los ovarios que le faltaban no solo a Escuadrón Suicida, sino a muchas otras producciones deceítas demasiado preocupadas por agradar al mercado con su sobredosis de intensidad y oscuridad nolanianas. La expsiquiatra pasada por residuos tóxicos, aquí soltera y más desenfrenada al no tener que preocuparse por eso de hacer ‘una película para todos los públicos’, sigue acaparando focos (Robbie, siempre entregada y magnética) en una apuesta más modesta pero efectiva, y que funciona como la desquiciante mente de la protagonista.

Su voz en off narra frenética, bipolar, saltando del presente al futuro para después rebobinar al pasado, intercalando rupturas de la cuarta pared, dibujos en rosa chicle y secuencias animadas. Una ‘deadpoolada’ pasada por el ingenio de una Harley para adultos, de profesión buscadora de objetos perdidos, mercenaria, paseadora de perros, destroza-piernas (su especialidad) y, sobre todo, mujer superviviente en proceso de empoderamiento en un mundo de hombres. Porque Aves de presa no se conforma con ser otra película feminista más: además de abrazar la camaradería entre justicieras ninguneadas, muestra con valentía el machismo en su forma más cruda. 

Esta no es una producción ambiciosa, ni busca serlo. No hay reflexiones grandilocuentes para que nos rebanemos los sesos, sino un relato sencillo en el mejor de los sentidos: las protagonistas, todas blanco del mismo villano, tienen que aunar fuerzas para proteger a una niña con la mano muy larga. Esa simplicidad es su baza ganadora: a falta de grupos testosterónicos, tenemos a unas aves enjauladas que gritan (mención especial para la asesina de la ballesta, alias la Cazadora, diestra en la lucha, maravillosamente inepta en las relaciones sociales); a falta de malos fuertotes, nos ponen a un maniático de la limpieza (un Ewan McGregor que lo mismo manda despellejar personas que se asusta frente a un moco); y a falta de una Gotham de batmóviles, tenemos una periferia de mercadillos, hienas llamadas Bruce, castores disecados con tutú, ataques de agraviados, y bocadillos de huevo, queso caducado y bacon (lo más parecido a una historia de amor que hay en la peli). 

La narración puede pecar de irregular y muchos personajes no terminan de estar a la altura de Harley, que eclipsa incluso cuando no está en pantalla. Algunos también echarán de menos un clímax final apoteósico, imprescindible en el cine reciente de superhéroes. O eso hemos creído hasta que hemos visto a Harley hacerse con el control en una comisaría con munición de confeti y gases rosas y azules; y el filme nos ha hecho partícipes de varias peleas cuerpo a cuerpo (coordinadas por Chad Stahelski, director de John Wick) por una feria de atracciones, entre mazos, patines, planos secuencia falseados y cámara a ras del suelo. 

Aves de presa es tan esquizofrénicamente entretenida, desatada, algo inestable, cómica y arriesgada como su protagonista, una película vestida con chaquetas de serpentinas, pintada en colores flúor, que celebra la sororidad y suena a Billie Eilish. Pero, sobre todo y pese a sus defectos, es ella, Harley Quinn/Margot Robbie, una guerrera, maravillosamente ingenua y peligrosa, de profesión buscadora de objetos perdidos, mercenaria, paseadora de perros y la antiheroína de la que siempre querremos ver más.

Por fin Gotham tiene ovarios, risas de hiena y aves empoderadas: La Harley emancipada es la Harley mejor

SINOPSIS:

Tras su separación del Joker, Harley Quinn regresa a la gran pantalla, y esta vez no estará sola. Canario Negro, Cazadaroa, Renée Montoya y Cassandra Cain se unirán para terminar con el villano Máscara Negra, el cual tiene cuentas pendientes con todas ellas.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

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GUIÓN: , ,

PAIS: Estados Unidos

DURACIÓN: 109 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Warner Bros.

ESTRENO: 07 de Febrero de 2020