CRÍTICA

Amador

7

Por
08 de octubre de 2010

Estábamos algo preocupados. El talento de Fernando León había ido perdiendo la sonrisa paulatinamente. Lo que comenzó como una fiesta, rarita, pero aun así vital, desmadrada, en la celebración de Familia, fue adoptando cierto rictus social, todavía cachondo, para andar por Barrio; se tornaba mueca entre risas nerviosas de botellín en el bar del desamparo en Los lunes al sol, y maldita la gracia que tenía en Princesas. El tono se fue haciendo cada vez más grave, más pesimista. En ese punto de su carrera comienza Amador, que en realidad abre su planteamiento como un compendio inteligente y desafectado de todas sus anteriores películas, como queriendo despojarse de cierto deje mágico, enfrentándose con más realidad (empezando por la sabia elección de su actriz protagonista, Magaly Solier, un portento de credibilidad, llegada de triunfar con La teta asustada) a algunas críticas a la poesía íntima de su última película, que parecía encontrar un eco más melancólico que social en su guión a la vez que se oscurecía su mirada un tanto artificialmente.

Pisamos un terreno conocido: la joven inmigrante que cuida al anciano impedido huele al parentesco impostado de Familia, los escenarios siguen siendo los mismos de los pisos de zonas obreras de Barrio, el paro y las dificultades económicas, ya sabemos, continúan igual o peor que en Los lunes al sol y las chicas juegan roles sentimentales muy similares, aunque con profesiones diferentes, que en Princesas. Territorio León de Aranoa. Sin embargo, con el paso de las horas que Marcela y Amador (Celso Bugallo, elección que lleva el espíritu del Ramón Sampedro de Mar adentro) pasarán juntos, en cuerpo y alma, la película va emprendiendo su propia deriva, diferenciada, casi inédita, quizá inverosímil, muy poco fernandoleonina, y muy en la tradición del cine español de los 50 y 60, de corte berlanguiano. Una sorpresa.

Fernando León regresa entonces a una solución que creíamos perdida, no tanto por su tratamiento del humor, tan importante en su obra, sino por la apelación directa a la esperanza en un giro, quizá demasiado brusco, tal vez algo atropellado y hasta desconcertante (como si fuese
el final de otra historia), que deja el tono personal que el filme había marcado desde que sus protagonistas se conocieron, para apostar por una salida que vuelve a los orígenes de su cine, a la liberación de ciertos corsés que acechaban a su escritura, haciendo el conjunto más desordenado, menos cerradito, pero también más fresco, libre de ciertas ataduras. No va a ser su película más completa, ni la más rompedora, ni siquiera la más recordada, pero seguro que ésta es la película más optimista de Fernando León. Él también lo necesitaba.

CARLOS MARAÑÓN

SINOPSIS:

Marcela es una joven inmigrante peruana con problemas económicos que trabaja como cuidadora de Amador, un hombre mayor que se encuentra postrado en cama. La relación entre ambos no tarda en ganar complicidad.

Amador

Drama / España/ 2010 / Dir: Fernando León de Aranoa / Reparto: Magaly Solier, Celso Bugallo, Sonia Almarcha, Pietro Sibille, Fanny de Castro / Guión: Fernando León de Aranoa

ESTRENO: 08 de Octubre de 2010

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