CRÍTICA

Aguas tranquilas

7

Por
07 de abril de 2015

Uno de los fenómenos más inexplicables de 2014 fue cómo esta película no pescó pieza en Cannes teniéndolo todo a favor: a la dirección, una ex niña prodigio de la casa como Naomi Kawase; a la coproducción, otro de los suyos, y de los nuestros, como Lluís Miñarro –que recientemente ha anunciado el cierre de su productora–; en la partitura, una zambullida multisensorial y chamánica hacia temazos como la iniciación al amor y a la muerte, o la fugacidad de dioses y vida; y, en la lente, una paisajística imbatible, puro Big Sur de Kerouac, incitando a acariciar el lomo a un delfín caleidoscópico. Suponemos que, predicando con el ejemplo de humildad ante la naturaleza que se extrae de su poroso argumento, el disgusto sería más llevadero. Pero, hombre, un premiecillo era de justicia. Sobre todo, viendo las virtudes que va destilando su (dilatado) metraje y que conciernen tanto a la senectud (recordemos El bosque del luto) como a la madurez (esa madre moribunda) y, sobre todo, a la juventud más ávida y atontolinada, como muestran certeros diálogos de cortejo dignos de Tip y Coll: “-Te amo. -Gracias. -¿Y tú? - También. -Buenas noches”. Cierto que un catálogo de sentimientos y creencias tan magnificados requiere coger bastante aire antes de tamaño buceo pero, como siempre, si el anzuelo funciona, la recompensa es tan generosa como ir a surfear y acabar “fundiéndote con el mar”, como pía uno de los personajes. Cuestión de fe. Y de paciencia. Y de no merendar muy fuerte.

Uno de los fenómenos más inexplicables de 2014 fue cómo esta película no pescó pieza en Cannes teniéndolo todo a favor: a la dirección, una ex niña prodigio de la casa como Naomi Kawase; a la coproducción, otro de los suyos, y de los nuestros, como Lluís Miñarro –que recientemente ha anunciado el cierre de su productora–; en la partitura, una zambullida multisensorial y chamánica hacia temazos como la iniciación al amor y a la muerte, o la fugacidad de dioses y vida; y, en la lente, una paisajística imbatible, puro Big Sur de Kerouac, incitando a acariciar el lomo a un delfín caleidoscópico. Suponemos que, predicando con el ejemplo de humildad ante la naturaleza que se extrae de su poroso argumento, el disgusto sería más llevadero. Pero, hombre, un premiecillo era de justicia.

Sobre todo, viendo las virtudes que va destilando su (dilatado) metraje y que conciernen tanto a la senectud (recordemos El bosque del luto) como a la madurez (esa madre moribunda) y, sobre todo, a la juventud más ávida y atontolinada, como muestran certeros diálogos de cortejo dignos de Tip y Coll: “-Te amo. -Gracias. -¿Y tú? – También. -Buenas noches”. Cierto que un catálogo de sentimientos y creencias tan magnificados requiere coger bastante aire antes de tamaño buceo pero, como siempre, si el anzuelo funciona, la recompensa es tan generosa como ir a surfear y acabar “fundiéndote con el mar”, como pía uno de los personajes. Cuestión de fe. Y de paciencia. Y de no merendar muy fuerte.

Entre Cousteau y Cocteau, un señor parque acuático y metafísico, tan majestuoso como pelín agotador.

SINOPSIS:

La isla japonesa subtropical de Amami-Oshima es testigo frecuente de numerosas tradiciones en torno a la naturaleza. Una noche, durante la celebración de las danzas tradicionales de luna llena del mes de agosto un joven de 16 años llamado Kaito halla un cadáver flotando en el mar. Kyoko, su amiga, tratará de ayudarle a esclarecer el descubrimiento. Los dos amigos aprenderán juntos a ser adultos experimentando los ciclos entrelazados de la vida, la muerte y el amor.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS:

DURACIÓN: NA

EDAD RECOMENDADA: PC

DISTRIBUIDORA: GOOD FILMS

ESTRENO: 10 de Abril de 2015