CRÍTICA

4 meses, 3 semanas, 2 días

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Por
25 de enero de 2008

Vivimos una época de cine social en la que casi todo se verbaliza; en la que se parte del final desde un principio; en la que las conclusiones vienen predeterminadas por la concreta ideología de los autores; en la que las buenas intenciones y el buenrrollismo dominan sobre el análisis; en la que la charla y la regañina se ejercitan desde un límpido púlpito donde el director parece intocable simplemente porque tiene loables propósitos; en la que la falsa poesía y el ternurismo barato triunfan sobre la verdadera tragedia. Asco de mayoría de cine social para mayorías que quieren lavarse la conciencia durante un par de horas. Pero mira por dónde llega un rumano desconocido llamado Christian Mungiu y, con su segunda película, bautizada como Cuatro meses, tres semanas, dos días, un título explícito y sutil a un tiempo, da sopas con ondas a los simulados poetas de lo social. 

Ganadora de la Palma de Oro de Cannes en un año en el que las competidoras eran muchas y variadas (de las ya vistas en España: No es país para viejos, Luz silenciosa, La escafandra y la mariposa, Death Proof, Tehilim, El bosque de luto, Persépolis y Zodiac, nada menos), la película de Mungiu es una montaña de rigor ético y estético. El aborto, tema tabú, es un dilema complicado de dilucidar si uno no se topa de bruces con él. Desde la distancia, desde el púlpito, todo es más fácil. Y el director rumano, como el aplicado hermano pequeño de Krzysztof Kieslowski, muestra un caso, lo filma con pelos y señales, y plantea la disyuntiva a sus espectadores.

Estamos en la Rumanía de los años 80. Nicolai Ceaucescu, demoledor dictador comunista, aún aprieta, aún ahoga. Y se nota en el ambiente. Las mejores películas sobre el aborto de la historia del cine siempre se han desarrollado en entornos socio-económicos deprimidos, en comunidades sometidas donde reinan el mercado negro y la corrupción (El secreto de Vera Drake, Decálogo 2, Un asunto de mujeres, Las normas de la casa de la sidra). Comienza la película y el comunismo del Telón de Acero se huele en cada esquina del encuadre. En una residencia universitaria se comercia entre los alumnos a pequeña escala: los chicles, el tabaco, las galletas, el aborto. Casi hasta la media hora de película ni siquiera se sabe de qué va la cosa. Sólo se ve que hay problemas; de infraestructura, de educación, de felicidad. A través de planos fijos (sin trípode, pero sin ataques en el pulso del cameraman), Mungiu filma una tragedia moral utilizando las elipsis de una forma tan prodigiosa que, sin serlo, la película parece narrada en tiempo real. Sin juzgar a sus personajes, aunque llegando hasta las últimas consecuencias con ese tremebundo plano donde lo etéreo se hace físico. Inclemente, riguroso, doloroso, veraz. Y, para culminar, un último plano donde una de las dos protagonistas, una heroína de los tiempos de la barbarie, gira la cabeza hacia, en principio, el lugar menos indicado: hacia la cámara. Una interpelación directa al espectador, al que parece estar preguntando: ¿y tú que opinas de todo esto? Fin. Títulos de crédito. 

JAVIER OCAÑA

SINOPSIS:

Otilia y Gabita son estudiantes en la Rumanía comuista. Una de ellas, Gabita, se queda embarazada y no quiere tenerlo, pero el aborto está prohibido.

4 meses, 3 semanas, 2 días

[4 LUNI, 3 SAPTAMANI SI 2 ZILE] DRAMA / RUMANIA / 2007 / 113 MINUTOS / GOLEM. DIRECTOR: CRISTIAN MUNGIU ACTORES: ANAMARIA MARINCA, VLAD IVANOX, LAURA VASILIU GUIÓN: CRISTIAN MUNGIU FOTOGRAFÍA: OLEG MUTU PRODUCCIÓN: CRISTIAN MUNGIU, OLEG MUTU Golem.es/4meses3semanas2dias

ESTRENO: 25 de Enero de 2008

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