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Mad Men, diez películas para entender la serie

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06 de marzo de 2015

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  • El próximo 5 de abril en AMC (el 6 en Canal+Series en España) Mad Men dirá adiós con sus últimos siete episodios de las séptima temporada. Como parte de su despedida, el Museum of the Moving Image de Nueva York ha organizado una mega exposición, desde el 14 de marzo al 26 de abril. El creador de la serie, Matthew Weiner, ha escogido las 10 películas que más le han influenciado a la hora de imaginarse el mundo en el que se mueve su protagonista, Don Draper. El propio Weiner exigió a su equipo que vieran estos filmes antes de comenzar el rodaje. Junto a la exposición Matthew Weiner’s Mad Men, el museo proyectará dichas películas, que han sido comentadas por el propio Weiner.

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    Mad Men. Required Viewing: Mad Men’s Movie Influences.

    Éstas son las películas que, según Weiner, han inspirado Mad Men, ideales para hacerse un maratón y comprender alguna que otra clave para descubrir cómo podría acabar la serie.

    Patterns (Fielder Cook, 1956)

    Vi la película de niño un día que estaba enfermo. Fue escrita originalmente y producida para televisión en directo en 1955. Rod Serling recrea de forma ingeniosa una sala de juntas con un clímax escalofriante en primera persona que nunca olvidé. Lo usamos a menudo durante la serie para tener una idea de las oficinas reales y para ver cómo la virtud y la ambición pueden chocar cuando echaron a un lado a la generación de más edad y los implacables negocios despiadados enfrentaron a la humanidad.

    Despedida de soltero (Delbert Mann, 1957)

    Originalmente escrita y producida para televisión en directo en 1953, esta película vuelve a unir al escritor Paddy Chayefsky y al director Delbert Mann, y refleja el realismo doloroso de su anterior colaboración, la película ganadora del Oscar Marty. El “soltero swinging” era un tropo de la ficción en este momento, pero esta película deshace poéticamente los clichés de la camaradería y los regalos masculinos tanto como las cuestiones de la fidelidad y la soledad con un punto de vista inquebrantable.

    Vertigo (Alfred Hitchcock, 1958)

    Relegada a críticas negativas, ahora es para muchos la mejor película jamás rodada. No la había visto antes de comenzar la serie, pero finalmente se encontré un descanso después de la primera temporada. Me impresionó su belleza, el misterio y el detalle obsesivo. Recuerdo haber visto la cámara Dolly-in en el pelo de Kim Novak y pensar: “Esto es exactamente lo que estamos tratando de hacer“. Vértigo es como estar dentro del sueño de otra persona.

    Mujeres frente al amor (Jean Negulesco, 1959)

    Una adaptación muy estilizada y llena de estrellas de 1958 del bestseller de Rona Jaffe, esta película se convirtió en parte del grupo a tener presente para el piloto. Aunque me pareció que era una visión glamourizada y demasiado melodramática, pude ver en su historia una representación bien observada de las mujeres que trabajaban en Nueva York en ese momento. El funcionamiento de la oficina, las complicaciones románticas y las situaciones personales rezumaban verdad. Al igual que muchas películas populares de la época, ayuda a conformar a nuestros personajes, ellos los habrían visto y habría tenido un impacto en sus expectativas reales.

    Con la muerte en los talones (Alfred Hitchcock, 1959)

    Esta película se convirtió en una influencia importante en el piloto, ya que fue rodada en Nueva York, justo donde tiene lugar el episodio. Aunque más abiertamente estilizada de lo que queríamos imitar, los ángulos bajos y contemporáneos eran una reflexión útil de nuestra mentalidad artística. Yo había estudiado la película en profundidad en la escuela de cine de la USC y absorbí gran parte de esa narrativa “hombre ordinario en circunstancias extraordinarias“. Vale la pena señalar que Cary Grant interpreta a un publicitario llamado Roger, que se ve obligado a asumir la identidad de otro hombre.

    El apartamento (Billy Wilder, 1960)

    La ví por primera vez en la escuela de cine y me impactó la escritura dinámica y el carácter pasivo de su héroe, C. C. Baxter, interpretado por Jack Lemmon. Es en definitiva una historia de su tiempo, firmemente enraizada en una Manhattan donde los hombres aparentemente normales se comportan sin escrúpulos. Esto dejó volar mi imaginación, ya que representaba la política sexual y de oficina. Mezcla el humor y el patetismo sin esfuerzo.

    Les bonnes femmes (Claude Chabrol, 1960)

    La primera vez que la vi fue en la escuela de cine y la compartí con el equipo para ayudar al diseño de producción del piloto, ya que fue rodada en las calles de París, con poco adorno, exactamente como estábamos intentando hacerlo. La temática era valiosa: cuenta el día a día de cuatro mujeres aburridas que trabajan que se dejan llevar por sus fantasías románticas. Mi secuencia favorita, una especie de epílogo de toda la película, es particularmente relevante para la serie ya que cuenta con una mujer desconocida que mira directamente a los espectadores.

    Querido corazón (Delbert Mann, 1964)

    Fue esta película lo que me impulsó a escribir el piloto. Me dejé llevar por este filme del mainstream de Hollywood que refleja una actitud muy informal hacia el sexo, algo que parecía inusual a mis ideas preconcebidas de la época. Con un héroe soltero locuaz y poco elegante, un ingenuo conservador, cuenta una historia de corrupción moral y la duplicidad desgarradora en forma de comedia ligera. Con cómo Glenn Ford trata de cambiar y asumir la responsabilidad de sus romances sin sentido en una glamorosa Manhattan me encontré con un punto de partida para la serie.

    La americanización de Emily (Arthur Hiller, 1964)

    Vi este filme por primera vez en la escuela de cine y me dejé llevar de inmediato por el diálogo irónico y rítmico de Paddy Chayefsky y por su profundo sentimiento anti-guerra, que fue impactante porque rara vez se discutía en el contexto de los aliados de la Segunda Guerra Mundial. El retrato de James Garner de Charlie, un inexperto y locuaz mujeriego que ha renunciado a la humanidad y se ve obligado entonces al heroísmo, influenció nuestro intento por recrear la mentalidad masculina de mediados de siglo y su relación con el absurdo existencial.

    Blue Velvet (David Lynch, 1986)

    Notablemente original para su época, esta película tuvo un impacto en mi generación por lo que no puede ser subestimada. La vi cuando estaba terminando la universidad. Indefinible en su género, Blue Velvet se mueve del misterio de un asesinato al cine negro y a la comedia negra, casi de escena a escena. Con la riqueza estilística y la complejidad psicológica, celebra el horror de lo mundano y está llena de referencias al estilo irónico y kitsch de los 50. Esta increíble observación formó parte de la década de los 80 y se convirtió en una inspiración para series y un intento por revisar nuestra percepción mítica de aquella época.

     

     

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