Crítico de mierda

Las 5 peores imitaciones de mierda de ‘Gremlins’

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06 de marzo de 2015

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  • A pesar de llevar ya un tiempecito con esto, aún no he tocado uno de mis géneros favoritos: la GremlinXploitation. El film de Joe Dante me encanta, como a los millones de espectadores que se dejaron los cuartos en la taquilla. Al éxito le siguió la imitación, como debe ser: Critters y Ghoulies tenían gracia (más la primera que la segunda) y engendraron populares e irregulares series. ¡Si hasta en Aquí no hay quien viva salía un critter!

    Por el camino se quedaron cosas bastante más aberrantes. Algunas no llegaron a España, afortunadamente, pero la magia de internet y el inglés de la ESO hace que las podamos sufrir ahora. Eliminadas las tetralogías antes indicadas, aquí está mi pequeña selección para esas tardes ociosas en las que no sabes si suicidarte o ponerte una serie B 80s.

    Munchies (Tina Hirsh, 1987)

    munchies-front

    La Empire de Roger Corman estaba entre los sospechosos habituales en cuanto a exploitation se refiere. No podía faltar la suya de Gremlins, hecha con el morro que le hizo legendario, para que luciera una de sus aprendices. Un bicho mágico es encontrado en Perú, y se reproduce cuando lo cortan. No sólo eso. Además se vuelven no ya malos, sino punkis, que es lo peor que se podía ser en una peli 80s. ¡Si Stripe llevaba cresta es por algo! Por lo demás, ya saben, puñetas varias a los americanos buenos, risitas con voz aguda y mucha tontería. Las pseudosecuelas se inventaban a un personaje nuevo y ridiculísimo. Y aún así me gustan más que esta.

     

    Hobgoblins (Rick Sloane, 1988)

    hobgublins

    Sabes que un film es malo cuando el director del mismo manda personalmente una copia a un programa de la tele para que se descojonen de ella. Y lo peor es que Rick Sloane, el artífice de este título, quería hacer una comedia. Y no le sale. Lo que consigue capturar es una representación de la vergüenza ajena. Los Hobgoblins se escapan de su encierro en un estudio de cine y se meten a un chalet a “hacer realidad fantasías ocultas”.

    La premisa tiene gracia, al menos para una película porno. De hecho Hobgoblins comparte la sordidez y desgana de la mayoría de los porno 80s, repleta de personajes imbéciles, diálogos vergonzantes, momentos bochornosos e incompetencia técnica. Hasta los bichos son lamentables, menos animados que el muñeco de Macario que tuviste de crío.

     

    Elves (Jeffery Mandel, 1989)

    La manera más natural de copiar a los gremlins es utilizar a otras criaturas legendarias. No tuvimos a unos 7 enanitos asesinos, pero sí a este elfo. Sí, en singular, porque solo hay uno. Al menos era el elegido por Hitler para crear la raza suprema: uno, sí, pero de calidad, oiga. Lo despiertan unos chavales jugando a ser paganos, de los que el bicho hace cuenta rápidamente. Se lo merecen, por rojos. Después se dedicaba a sembrar el terror en un pueblecito americano, aprovechando la temporada navideña. Tanto las criaturejas como los productores se aprovechaban de la inocencia de los críos, frustrados ante la escasez de aventuras del Gizmo original. El director acabó en la cárcel: existe el karma.

     

    Las chicas de la hermandad en la bolera (David DeCoteu, 1988)

    sorority_babes_in_the_slimeball_bowl-o-rama_1988

    La novatada a un grupo de universitarias pazguatas (valga la redundancia) consiste en pedir que roben un absurdo trofeo de bolos. Y que casualidad que el trofeo tiene un duende cabrón dentro. Obviamente, las chicas rompen la copa, liberando al bicho, que decide dedicar la noche a putearlas. David DeCoteau firma su peor película a mayor gloria del trío de reinas del grito Linnea Quigley, Brinke Stevens y Michelle Bauer y del bichejo cabrón que se dedica a hacerles la puñeta en inofensivas travesuras.

    Evil Toons vendría a reciclar esta peli, cambiando la stop-motion por dibujos animados. Apenas dura 80 minutos, tiene tan poco con lo que rellenar que se hace más largo que un partido de zona media de 2ª división B o una gala de GH 15.

     

    Beasties (1991, Stephen Paul Contreras)

    Lo puto peor. Uno de los bodrios más insufribles que este crítico de mierda ha tenido la desgracia de ver en su PUTA VIDA. Como será que en el podcast Butaca Residual ya se ha convertido en la vara para medir la ausencia de calidad de una producción.

    Como si fuera una de ninjas del Tomas Tang, tenemos dos historias sin apenas relación que parecen salidas de películas diferentes. Por un lado hay que aguantar a un grupo de punkis en una discoteca de unas cuevas y diciendo paridas sobre algún tipo de culto que han montado. Mientras, en una casa de al lado, un nerdaco se enfrenta a unos muñecajos de vez en cuando. Los responsables, los “beasties” del título, que vienen en nave espacial y que apenas aparecen en todo el metraje. Básicamente, una hora y media de un tío con gafas poniendo cara de susto y otro con bigote y un casco de esqueleto diciendo que va a hacer algo. De verdad, DE LO PEOR que he comentado en esta sección.

    El remake de Gremlins parece que está en el limbo hasta que el mundo necesite más relleno en los blogs de cine. Casi mejor. Nadie quiere enfrentarse a unos Gremlins de Asylum.

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