Crítico de mierda

Holocausto basura

15 de febrero de 2011

Siempre ha habido clases. Mientras que el Holocausto Vigalondo ha hecho correr ríos de bytes y aún colea, otros holocaustos han sido relegados al olvido. Y no es justo. Como aquí nos gusta ser abogados de causas perdidas y encima solemos hilar muy fino (finísimo), les vamos a presentar nuestra propia versión del tema. Obviando ese pequeño clásico que fue Holocausto Caníbal, les doy la bienvenida a este top con… las peores películas con la palabra “holocausto” en su título. ¿Cómo se han quedao? Holocaustados, seguro.

 

Holocausto Punk Rock

En realidad, cualquier concierto punk-rock debería ser un pequeño holocausto donde, según que grupo, exterminaríamos punks… o hipsters. Por degracia no es así. Tampoco aquí: en el caso de esta película, los que caen como moscas a manos de un asesino son miembros de grupos de esos habituales del Warped Tour. De hecho, este largo rodado en videazo es más bien una especie de publireportaje de dicha gira millonaria. ¡Y es que los tipos son tan enrollados que hasta tienen su propia película de terror! A pesar del cerro de cameos de grupos (Pennywise, Less than Jake, Rancid, Simple Plan y otros fijos de la revista Rock Zone), la cosa no pasa de un subproducto hecho con las vueltas del pan que puede aburrir un poco. Pero para lo que son este tipo de producciones no les quedó mal, con su gore chapucerillo y todo. 

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Holocausto 2000

Un batiburrillo de pelis de moda dio como lugar esta película protagonizada por un… ¡Kirk Douglas! despistadísimo y al que seguramente habían echado droja en el colacao antes de firmar el contrato (Douglas es un conocido activista pro-Cola Cao y negacionista del Nesquik). El director, Sergio Martino, que ya nos regaló cosazas como La montaña del Dios Canibal o El asesino del cementerio etrusco, construye aquí un extraño relato que une ecología y satanismo. Atención al argumento: Kirk Douglas da luz verde a construir una central nuclear… al lado de una caverna donde Jesucristo perdió el mechero puso un sello para que no saliera el anticristo. A partir de aquí, catástrofes varias de lo más absurdo y muertes de lo más gore anticipan la aparición de un anticristo con un final catastrófico. Aunque la película es un cacao (¿ven lo que decía?) tremendo, al menos es entretenidilla, y con ciertos medios. Y las pedazo vacaciones que se pasó Douglas en Italia no se las salta un gitano. Como mola ser actor, ¿no?

 

Año 2098 Holocausto Nuclear

Los filipinos fueron y son una potencia del cine-colonoscopia. En los 80 variaron su dieta habitual de películas de guerra para meterse en harinas apocalípticas: Cirio H. Santiago se cascó unas cuantas bastante majas (Stryker, Ruedas de Fuego), imitaciones garbanceras pero honestas imitaciones de Mad Max II, pero no fue el único. Bobby A. Suarez, un currante del cine xploit que hacía bueno a Santiago, se cascó este film que, en términos modernos y ninis sería descrito como “una paranoya, neng”. La película sigue la historia de unos supervivientes buscando la fuente de la eterna juventud por las junglas filipinas y tiene de todo: pigmeos, homanajes a Rob Halford, amazonas, bombazos, poderes sobrenaturales, civilizaciones perdidas… Tiene de todo… y ni por esas, porque es un filme torpe y carente de fuerza. Eso sí: tiene un final de esos que “acojona, tronco, acojona”, con una tremebunda batalla de lásers que les pido pinchen ya para ver.

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Holocausto Caníbal 2

Obviamos la original, pero no esta secuela tardía hecha con muchísimo morro y ninguna intención salvo la de tomarle el pelo a los pobres clientes del videoclub del barrio. La primera parte fue un fenómeno social y un mito para los fans del gore. La segunda, una tontería para unos espectadores que aún creían que la primera parte era una snuff encubierta. Sin absolutamente nada que ver con la primera, esto parece casi la de Holocausto Porno, pues que su pícaro director nos regala una buena dosis de carne femenina: una chavala va a una isla a investigar, se pasa toda la peli en bolas y al final la matan y se la comen. La cosa era entretenidilla, a base de meter a sus personajes en líos constantes y meter todo tipo de salvajadas con animales incluidos: que si se acen al río, les atacan murciélagos, se los comen las hormigas… Y si no les gusta esta, siempre pueden recurrir al resto de “holocaustos 2″que andan por ahí.

 

Holocausto Canibal 3

Que maravilloso es que 25 años después todavía hay quien haga secuelas no oficiales de una película. Así de grande fue el impacto de la original, amiguetes. Pero… ¿quién tendría las santas narices y la caradura necesaria para hacer algo semejante en pleno siglo XXI? Sí señor. ÉL. ¡BRUNO MATTEI! El italiano de la faz de hormigón armado nos trajo esta castaña rodada directamente en vídeo y en el que mezcla las odiseas caníbales con… Aliens, el Regreso y Predator. Películas de las que, por otro lado, ya había rodado no una ni dos sino tres imitaciones en total. Un grupo de marines se adentran en la jungla buscando la hija de un general. En teoría deberían de masacrar a los pobres indígenas con su armamento pesado, pero la magia del cine, traducida en la idiocia de los personajes y lo absurdo de las situaciones, conseguirá que la cosa tenga emoción, que los marines caigan como moscas y que todo termine con desenlace inesperado. Bueno, en realidad miento: la cosa es un latazo amenizado por momentos de vergüenzica ajena que nos hacen despertar aunque preferiríamos seguir durmiendo. Igual que la gala de los Goya, pero más barata y honesta.

 

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Holocausto Porno

Una película más que representativa la carrera de Joe D’Amato, aunando los dos subgéneros donde discurrió la mayoría de su carrera: el porno y el gore de saldo, impulsada a duras penas por su soporífera narrativa. Un zombie negro y andrajoso anda por la playa, pero no pidiendo ni vendiendo relojes: es un mutante que se dedica a violar nativas y matar a unos naúfragos folladores con ganas de protagonizar su propia versión de El Lago Azul: las escenas pelís porno menos excitantes que pillar a tus abuelos follando y no pondrían cachondo ni al Coque Saeba más desesperado. Además, está repleta de torpezas: cámaras que entran en plano, cables tirados por ahí en la playa, cabezas que salen detrás de barcas… Por favor, no se pierdan el vídeo. Un soberano coñazo rodado en cuatro días para estafarle unas perras a los amantes de la roña y a otra cosa mariposa.

 

 

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Holocausto Ninja

Enésima película de ninjas de Godfrey Ho, con su modus operando habitual: coger una película extranjera, en esta ocasión una peli de despelote, e introducir nuevo metraje con ninjas dando sopapos a base de cortar y pegar. ¿Caspa o postmodernismo? Ni ellos tenían la jeta suficiente que hay que tener para ser “arti-ta”. El tema va tal que así: unos ninjas van detrás de un collar que tiene la clave para acceder a una cuenta en Suiza con millones, y a base de diálogos y llamadas por teléfono, conectan con los protagonisrtas de la otra película. La peli alterna entre peleas de ninjas de colores, que vuelan y explotan sin ton ni son, con escenas de folleteo entre chinos que no pintan nada. El argumento no tiene ni pies ni cabeza, así que lo mejor es sentarse a disfrutar del espectáculo bizarro, disfrutar de las patadas de Casanova Wong y comentar la jugada con algún amiguete. Aprende, Naruto.

Año 225 Después del Holocausto

Servidor y Paco Fox e dedicamos un Videofobia entero a este invento, así que…. ¿qué mas quieren?

 

Holocausto Robot

Megamierdón post-apocalíptico de uno de mis directores favoritos, el gran Tim Kincaid, autor de cosas como La muerte ataca New York o Cazador de Mutantes. Rodada en dos escenarios (una fábrica y Central Park), cuenta la historia de una rebelión humana contra la tiranía de unos robots que dominan el futuro. Tíos en taparrabo con espadas de madera, gusanos de calcetín, malas con permanente e hipermaquilladísima… Con una estructura totalmente episódica, la película puede causar un verdadero holocausto, pero sólo en la psique del espectador. Esta SÍ es de esas que no puedes parar de reír de las tonterías que salen. El director se pasó al porno gay, cosa que ya se intuía en esta película: esa amplia variedad de torsos masculinos, tipos semidesnudos y XXX ya dejaban intuir cierto talento para el género. Lo peor es que seguramente muchos de esos pornos contarán de un mejor acabado y mayor presupuesto que esta película.

Por desgracia y como pueden ver, tras los años de gloria del cine de barrio y el videoclub, la holocaustoXploitation terminó por desaparecer. Desde aquí animamos a los cineastas contemporáneos a utilizar tan contundente vocablo para titular sus películas. Yo les doy algunos ejemplos: Holocausto Sinde, Holocausto Taco Bell, Dos parados en el Holocausto, Reggaeton Holocaust, Holocausto Nacional… ¡Las posibilidades son infinitas!