El cine al desnudo

Las fiestas

Vive de primera mano el desenfreno de una fiesta del mundo del cine, desde la perspectiva de un guionista al que nadie ha invitado.

Por
02 de enero de 2014

Entras en la discoteca (Shoko, en la calle Toledo) y te sientes un gilipollas.

Sí, eres el guionista de la película/serie/tv movie pero sabes que ese no es tu sitio.

Te sientes desubicado, como Pedro Almodóvar en el 2013.

En la discoteca nadie sabe quién eres. Joder, si ni siquiera te han invitado. Supiste que había una fiesta ayer por la tarde, cuando bajaste al plató y escuchaste a la de vestuario, Isa, y al atrezzista (Pipo, Chispas, Moky o alguna mierda así) hablar de ello mientras echaban un piti.

— ¿Fiesta? ¿Qué fiesta?

Te miran. Sabes lo que están pensando.

¿Qué coño hace este AQUÍ?

¿Por qué te odian? ¿Porque cobras tres o cuatro veces lo que ellos? ¿Porque trabajas en casa y no en un plató frío y destartalado? ¿Porque sabes contar hasta diez?

¿Y tú que culpa tienes? La vida te dio ese talento… ESCRIBIR. Bueno, la vida te dio ese talento y luego te jodió haciéndote nacer en España. Cachis, si tuvieras diez años menos ya te hubieras ido a Estados Unidos. Tú y tu ego estaríais trabajando para la HBO. O para AMC. FIJO. Qué coño, te conformarías con estar en la FOX, escribiendo alguna de esas clónicas y estúpidas series para negros.

¿Por qué en España no hay series para negros? Puto país racista y atrasado…

Echas un vistazo alrededor. Ahí están tus compañeros de trabajo.

Bebiendo vodka (el gintonic ya no está de moda).

Bailando. Por ahora una canción de Rihanna pero en dos minutos alguien, seguramente alguna de las maquilladoras, pedirá una de Pablo Alborán.

Riendo como si no hubiera mañana.

Te sientes fuera de lugar. Como Jesse Eisenberg en El hormiguero. Bueno, como cualquiera con un coeficiente intelectual superior a 60 en El hormiguero. Te acercas a la barra y pides un Trinaranjus (estás con gripe y no puedes tomar alcohol). Echas un vistazo alrededor y te preguntas ¿pero quién coño son todos estos hijos de puta?

No te equivoques. Aquí el raro eres tú. El que lleva camisa blanca y tirantes (mierda, a Quim Gutiérrez le quedaba bien ¿porque a ti no?). Ellos se ven todos los días en el plató. O rodando en exteriores. Hay confianza. Se ven desnudos cada día. Bueno, solo las de vestuario a los actores.

Y el productor a la actriz.

O al actor.

O a los dos.

Das un sorbo a tu refresco y adoptas una pose displicente. Puede que no tengas amigos en esa fiesta pero eres CULTO. Buscas con la mirada alguna cara conocida. A lo lejos ves a tu productor ejecutivo. Está hablando con M., el actor principal de la serie/película/tvmovie. Podrías acercarte y pegar la hebra con ellos….

¿ESTÁS LOCO?

El otro día oíste que una de las señoras de la limpieza le decía a la otra que “los jefes” no estaban muy contentos con tus últimos guiones, que habías “bajado el nivel”. ¿Pero qué nivel? Si no hay nivel. Por dios, es una serie/película/tvmovie española.

Mejor quédate dónde estás. Además, ¿de qué coño ibas a hablar con ellos? Seguro que están hablando de cosas importantes. Dónde van a ir a pasar las vacaciones, por ejemplo. M, el actor, a Birmania, en plan bohemio, a un resort de mil euros la noche. El productor a Tarifa. A hacer surf. Ahora, a los 51 le ha dado por eso. Lo que no sabe todavía es con quién va a ir. ¿Con su mujer o con su amante? Na, a su mujer no le gusta surfear. Ya la llevará a Roma, a hacer un tour por los sitios en los que se rodó La gran belleza. A Tarifa irá con su amante: A., la pizpireta actriz de 23 años revelación de la temporada. Aquí nada de tours. En Tarifa a hacer surf y a follar.

Pides otra Trina. Tú en esa conversación no pintas nada. Como mucho te vas a ir de vacaciones a Calpe. Y eso si tu hermana y tu cuñado te invitan. La camarera te cobra el refresco. Son seis euros. ¿QUÉ? ¿Pero no había barra libre? “Desde hace dos minutos no”. Joder, antes las barras libres duraban toda la noche. 2003, 2004, 2005… Eso sí que eran buenos tiempos. Eso sí que eran buenas fiestas. En el Buda Bar, en Florida Park… Luego acababais en Le Swing Jazz Club de Tirso de Molina. Cuándo era secreto, claro. Ahora ya puede entrar cualquiera. Hasta tú. Antes no podías. Solo si ibas con P. y T., los jóvenes actores de tu serie. Si ibas con una chica, una de las becarias del máster a las que intentabas impresionar, no te dejaban entrar. La Edad de Oro.

Te aburres. Miras el móvil. Finges que alguien te ha escrito. El director de la serie/película/tv movie balbucea algo sobre ir al karaoke de Mostenses. Acto seguido cae al suelo. Otro coma etílico para su palmarés. A tu lado, una de las redactoras se enrolla con K, el actor canallita de la serie/película/tv movie. Bostezas. Si te vas ahora a casa podrás madrugar y descargarte Nymphomaniac antes que nadie. Aprovecha ahora que se va L, una de las actrices. Ella también madruga. Mañana le hacen un reportaje para El País Semanal. Si sales de la discoteca con ella seguro que los paparazzi que esperan fuera os hacen una foto. Fantaseas con la posibilidad. Decides irte, pero antes de marcharte quieres ir al baño. Imposible. Hay una cola gigantesca.

Que raro, con lo cara que está la farlopa ahora. 

____________________________________________________________________________

Alberto López (@alberto2) es guionista. Su película favorita es La fiera de mi niña. Odia a Damon Lindelof.