Crítico de mierda

Cine de mierda, razón aquí

02 de noviembre de 2010

Saludos, queridos lectores, y bienvenidos a CRÍTICO DE MIERDA. CINEMANÍA me ha invitado a unirme las prestigiosas firmas que aquí se dan cita. Por aquí tienen ustedes a célebres cómicos, reputados periodistas, directores de cine de culto, al tío que hace Bazinga!… Y desde ahora, a un humilde servidor, José Viruete, que hablará de serie B y Z, exploitation y cine basura y pop. Hacía falta aquí alguien que se remangara los pantalones y se llenara de cieno hasta las orejas, que contaminara un poco la atmósfera tan prístina que en CINEMANÍA se respira: los de ciudad necesitamos algo de contaminación en nuestro aire para sentirnos agusto. Esa será pues la labor del CRÍTICO DE MIERDA. Mi labor.

Claro que hemos hecho una pequeña trampa. Verán, los carteles de la serie Z más clásica siempre prometían cosas que jamás aparecían en la propia película, o si lo hacían, no tenían nada que ver con lo que el espectador pensaba, engañado por el dibujo. Y nosotros hemos hecho lo mismo. Les pongo un ejemplo. Vean el cartel de La furia de Satán, película filipina de 1983, cuya carátula de videoclub destacaba gracias a una ilustración a lo Frank Frazzetta, que promete una épica confrontación entre un sosias de Conan y el mismísimo Satanás, con demonios y tías buenas en tetas por ahí…

la-furia-de-satan_800

 … y comprueben ahora como resultaba aquello en la pantalla de cine o TV (huelga decir que me encantó de pequeño).

De la misma forma, les confieso que no vamos a hablar solo de “mierda”.  La exploitation puede ser en muchas ocasiones roñosa, oportunista y chabacana, pero eso no significa que carezca de valor. Más bien al contrario.  Espero descubrirle películas locas, furiosas, salvajes y divertidas. O al menos, curiosidades a las que merezca la pena dedicarles un poquito de nuestro tiempo. Pero… ¿cómo íbamos a dejar de usar un título tan  bueno para el blog, aunque no todo sea mierda? Ya ven que nos hemos empapado del espíritu desde el primer día.  Más no teman. Que aquí tendremos, como no, mierda de verdad. De la buena.

Igual nos pasa como al director de The Killing of Satan, Efren C. Piñón, que veía como sus ambiciones de contar algo épico se deban de bruces con la realidad de su presupuesto y su propia pericia.  Pero si nuestro amigo fue capaz de sacar adelante una película memorable, repleta de artes marciales, luchas de rayos (¡necesitamos más luchas de rayos en el cine!), posesiones y filipinas en paños menores, yo también voy hacer lo posible para entretenerles e informarles dentro de mis capacidades.

Si en The Killing of Satan, su protagonista (¡bigotón!) se desciende por una caverna al inframundo para salvar su pueblo, nosotros nos adentraremos en el mundo del infracine, buscando llevar un poquito de la desvergüenza de aquellas producciones a los lectores más receptivos. Eso sí, a diferencia de Ramón Revilla, a quien la carátula española acredita por vergüenza de los distribuidores como Raimon Revill, les aseguro que yo les he dado mi verdadero nombre, por rarito que parezca. Pues eso. Bienvenidos y disfruten. Tápense la nariz si quieren, pero no dejen de acudir a rebozarse en el fango. Les aseguro que es liberador.