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¿Quiere Netflix que mates a alguien?

La plataforma emite mañana 'The Push', un show que cruza la frontera del reality con una premisa inquietante: ¿se puede convencer a alguien de que el asesinato es su única salida?

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27 de febrero de 2018

Derren Brown es un hipnotista y mentalista muy célebre en el Reino Unido, especialmente por sus experimentos en el campo de lo que comúnmente se denomina “ingeniería social”. Brown se dedica –básicamente- a manipular a personas corrientes para forzarles a hacer cosas que habitualmente ni siquiera se plantearían. Lo llaman “social compliance” [conformidad social] y habla de la tendencia del ser humano a imitar la actitud de otros, cuando se dan ciertos elementos y en distintos contextos. Lleva probando la premisa desde principios del s.XXI, con un halo de fatalismo digno del género negro, ya sea en teatros o en su escenario favorito: la caja tonta.

Hace un año, Brown decidió llevar lo más lejos posible el axioma de su programa y, con la ayuda de un grupo de actores y expertos en efectos especiales, un guion preparado a conciencia y un par de inocentes concursantes que no siquiera sabían que lo eran, ingenió un show a medio camino entre el reality y el experimento social con un objetivo de notable perversidad: convencer a alguien de que llegado a cierto punto en esa trama inventada por el mentalista su única salida era el asesinato.

El show, que se emitió en el Channel 4 en enero de 2016 con el título de Pushed to the edge, mostraba a un tipo de 32 años a quién hacían creer que debía tomar la identidad de un hombre que acababa de morir. No desvelaremos el final del especial para evitar los consabidos spoilers, pero digamos que es difícil llevar a alguien tan lejos en televisión (siempre que uno quiera creer que todo lo que ve es tal como se lo cuentan, por supuesto). El programa causó no poca polémica, y el propio Brown intercedió en el asunto al recordar que “se cree popularmente que en los años 50 y 60 la CIA hipnotizó y manipuló a gente corriente para que asesinaran a diversos enemigos. Solo me propongo demostrar si eso es cierto o simple material para guiones de Hollywood”.

Netflix estrena mañana, día 28 de febrero ese mismo programa con el título de The Push. En esta ocasión, la gracia es ver la reacción de algunos medios estadounidenses ante la propuesta, ahora que ha cruzado la frontera de Gran Bretaña para ser expuesto ante los 120 millones de usuarios de la plataforma de VOD. Fox News recordaba estos días que “hablamos del mismo hombre que un día jugó a la ruleta rusa en directo [en 2003] y que convenció a un desconocido de que debía asesinar al actor Stephen Fry”.

Brown que –entre otras muchas cosas- ha hecho que el empleado de una cafetería robara el niño de una clienta (la clienta era un actriz y el niño un muñeco, pero el mentalista afirma que el abominable acto es real) o que un cualquiera tratase de robar un banco, pretende crear una conversación alrededor del concepto de ‘obediencia’. “¿No es curioso que alguien haga algo solo porque le dicen que debe hacerlo, sin que nadie le obligue realmente?”, pregunta.

The Push cuenta con 70 actores, cincuenta cámaras y una premisa polémica que ha hecho estallar a algunos en las redes sociales, amenazando con cancelar su suscripción a la plataforma de streaming más popular y poderosa del mundo. Como siempre, en Palo Alto (cuartel general de la compañía) nadie ha dicho ‘esta boca es mía’ y se limitan a invitar a la audiencia a comprobar por sí misma si hay para tanto.

No han sido pocos los que consideran el show un reflejo de lo peor del género humano y un ejemplo de que no es que se exploren los límites sino que ya se han sobrepasado. Otros/as se acuerdan de Black Mirror, una serie que parece ir ahora por detrás de la realidad.

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