Spielberg sentencia a los superhéroes

Según el hombre de la gorra, al género de aventureros con disfraz le quedan dos telediarios. Estudiamos argumentos a favor... y en contra.

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04 de septiembre de 2015

Tras la guerra civil que recientemente ha sacudido sus entrañas, con el conflicto entre los mandamases Kevin Feige Ike Perlmutter llegando a una (¿definitiva?) conclusión, a Marvel le ha caído encima nada menos que una profecía apocalíptica. El oráculo, señalemos, no afecta sólo a la Casa de las Ideas, sino también a su eterna rival DC (propiedad del emporio Warner) y, por extensión, a todas aquellas productoras que apuestan por las películas de superhéroes. En cuanto a sus argumentos, pues tampoco son demasiado nuevos: básicamente, afirma que al género de aventureros con disfraz le quedan dos telediarios (o cuatro) antes de perder el favor del público y desvanecerse de las carteleras. Lo importante del asunto es la identidad del profeta: un señor llamado Steven Spielberg que, según dicen por ahí, sabe cuatro cosas del cine y de sus entresijos.

En honor al hombre de la gorra, hemos de decir que su pronóstico no parece orientado a hacer sangre ni a juzgar a los superhéroes de cine (o a su público) desde un prisma cualitativo. En sus declaraciones para la agencia Associated Press (vía Yahoo!) que le entrevista a cuenta de su nuevo filme El puente de los espíasSpielberg se limita a señalar un devenir de la industria. “Yo estaba allí cuando el western murió, y llegará un día en el que los superhéroes se vayan por el mismo camino del western”, afirma. Y prosigue: “Esto no quiere decir que sea imposible la resurrección del western, o que las películas de superhéroes no vayan a volver algún día”. Según el cineasta, además, esto se debe a la naturaleza cíclica de la cultura para las masas, con sus tendencias que ascienden y descienden: “Hoy en día los superhéroes están vivos y triunfan, claro está. Sólo digo que estos ciclos tienen fecha de caducidad en la cultura popular”. El oráculo más atinado, a nuestro entender, llega al final: “Llegará un día en el cual las historias mitológicas se vean suplantadas por otro género que, seguramente, algún cineasta joven está a punto de descubrir para todos nosotros”. 

Añadiendo contexto, debemos señalar que Spielberg expresa esta opinión tras una pregunta sobre esa ‘implosión’ de Hollywood predicha por él y su amigo George Lucas en 2013: según esta teoría, el incremento de presupuestos en los blockbusters amenaza con llevar a la industria a un punto de no retorno. El autor de Star Wars y el director de Tiburón afirmaron hace dos años que bastaría con un único (pero mastodóntico) fracaso financiero para poner el statu quo de los grandes estudios patas arriba, obligando a replantear el modelo de negocio. Cualquiera diría que, formulando su vaticinio, Spielberg y Lucas estaban pensando en el cataclismo de La puerta del cielo (1980), aquel filme de Michael Cimino cuyos gastos desaforados y mala recepción por parte de crítica y público provocaron el fin del ‘Nuevo Hollywood’. Y que, mira tú por donde, era un western. Como miembros de aquella generación de jóvenes talentosos (entre la que también se encontraron Martin Scorsese Francis Ford Coppola, experto en bancarrotas donde los haya), los dos directores metidos a profetas deben tener esa historia muy presente.

Por otra parte, y con algo de sonrojo, recordemos que nosotros nos atrevimos a fechar la implosión de Hollywood en 2015, dada la gran cantidad de superproducciones que habrían de estrenarse este año. Y, dado que la Meca del cine sigue en su sitio, y que ningún productor se ha arrojado por la ventana de su despacho, hemos de asumir que nos equivocamos… a grandes rasgos. Sin abandonar el cine de superhéroes, que es lo que nos ocupa, podemos señalar que Vengadores: La era de Ultrón no ha igualado en taquilla el bombazo de su primera parte (1.260 millones de euros, frente a los 1.366 millones acumulados por el filme de 2012) y ha sido recibida por los críticos con muchísima más agresividad que aquella. Así mismo, aunque Ant Man no haya resultado el batacazo que algunos auguraban, transmite la impresión de haberse salvado del naufragio por los pelos. Y en cuanto al colapso de Cuatro Fantásticospues no queda mucho más que añadir: rodaje tortuoso, fracaso económico y un rechazo radical tanto por muchos expertos como (y esto debería ser lo más importante) por gran parte del fandom. Si bien el colapso de los superhéroes parece algo lejano en el tiempo, también parece claro que al género se le tienen ganas.

¿A qué podría obedecer esa mala sangre? Decirlo es fácil: el auge de los superhéroes, fruto (a grandes rasgos) del éxito inesperado de Marvel y del triunfo de Christopher Nolan con su trilogía de Batman, ha terminado arrastrando a innumerables productoras ansiosas de hallar su parte del pastel. Así, lo que antes eran producciones de serie B o tímidos ensayos (como el díptico de X-Men firmado por Bryan Singer, otro trabajo pionero) se ha convertido en una carrera de grandes producciones. La hipertrofia mediática de la era digital, en la que cada noticia se multiplica a sí misma como un protozoo hasta llenar las redes, han hecho que estas producciones estén hasta en la sopa aun desde antes de que se haya rodado su primera toma (¿cuánto hemos hablado ya de Doctor Extraño? ¿Y de La Liga de la Justicia?),  creando la impresión de una cartelera saturada y provocando en algunos una sensación de hartazgo supino. Una sensación que, no obstante, podría ser exagerada.

Sin ir más lejos, podemos recordar que Bridge of Spies, la nueva película de Spielberg, está centrada en el mundo de los agentes secretos, como indica su título. Y, ¿cuántas películas de espías hemos tenido hasta ahora este año? Pues muchas: Kingsman: Servicio secreto, Espías, Misión: Imposible – Protocolo FantasmaOperación U.N.C.L.E. y la española Anacleto: Agente secretoque se estrena esta misma semana. Eso sin contar el regreso de James Bond, el rey del género, con SpectrePor el contrario, ¿cuántos estrenos potentes de superhéroes han llegado a la cartelera? Justo la mitad: La era de Ultrón, Ant Man Cuatro Fantásticos. Así las cosas, la creencia de que los cines están atiborrados de superhéroes es muy discutible. Otra cosa es que estén atiborrados de grandes franquicias y productos industriales. Algo que Spielberg es el primero en reconocer, cuando comenta irónicamente en la entrevista que ha vuelto “al negocio de los dinosaurios” como responsable parcial de Jurassic World.

Por otra parte, podemos darle la vuelta al ejemplo utilizado por Spielberg y afirmar que el western no está ni mucho menos tan “muerto” como él dice: aunque la producción de títulos ‘del Oeste’ no sea ahora tan desbordante, ni mucho menos, como lo fue durante la era dorada de Hollywood, ha seguido goteando títulos durante cada temporada, desde hace muchas décadas. Algunos de ellos, además, muy buenos (¿alguien se atreve a discutir la calidad de Sin perdón?) y unos cuantos (como la estupenda Meek’s Cutoff de Kelly Reichardt) adscritos al cine de vanguardia con derecho a aplauso en festival. El juicio del director se vuelve todavía más irónico si contamos con que el mismísimo Quentin Tarantino le ha cogido el gustillo a los cowboys, con Django desencadenado, primero, y ahora con esa The Hateful Eight que tan buena pinta tiene. El hecho de que un género haya pasado de moda no implica que éste haya desaparecido, ni mucho menos.

Partiendo de esto, y jugando a los paralelismos, podemos remitirnos al cómic (el territorio natal de los superhéroes) para llegar a otra conclusión. Hoy en día, los tebeos de aventureros con disfraz no alcanzan ni de lejos la misma popularidad que ostentaron durante el último tercio del siglo XX, y resulta tentadoramente fácil afirmar que, con Watchmen, Alan Moore les dio la puntilla. Aun así, basta con acercarse a una librería especializada para constatar que Marvel y DC siguen ofreciendo muchos títulos que valen la pena, llámense sus creadores Matt Fraction, Grant Morrison Mark Millar.  Títulos que, además, suelen apartarse de los tópicos de siempre para ensayar cosas nuevas. Si este proceso de maduración se ha producido en las viñetas, ¿por qué no podría producirse en el cine? Siempre que los estudios lo consientan, claro…

Así pues, hay una respuesta posible a la argumentación de Spielberg. Puede que un director de hoy no tenga las mismas motivaciones que Delmer Daves Anthony Mann para rodar una película del Oeste (básicamente, que es un género popular y los productores lo mandan), pero entre El gran robo y asalto al tren (1903) y La puerta del cielo se produjo muchísimo cine: cualquier director, por chulo que se ponga, lo tiene crudísimo si quiere prescindir de las innovaciones y los hallazgos de John Ford, o de los propios Daves y Mann, entre otros muchos cineastas. De la misma manera, incluso el dibujante de cómics (o de “novelas gráficas”) más extremadamente intelectual tendrá que hacer encaje de bolillos para esquivar la huella de Curt Swan o Jack Kirby en su plasmación visual. De esta manera, aunque los superhéroes de cine tengan fecha de caducidad (el estreno de Avengers: Infinity War – Part II en 2019, por ejemplo), es muy probable que ese cineasta joven e idealizado al que invoca Steven como portavoz del cine del futuro haya sentido la llamada del séptimo arte viendo Los Vengadores El caballero oscuro,  y que, cuando tome su cámara, haga que la huella de estos filmes perviva en el tiempo, ya ruede dramas ‘de autor’, comedia o poemas visuales. Al fin y al cabo, Apichatpong Weerasethakul (cineasta cultureta donde los haya) está orgulloso de reconocer que le debe su pasión a En busca del Arca perdida… 

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