Hundidos el 4 de julio: La taquilla de EE UU se desploma

Las 'majors' de Hollywood, conmocionadas por la baja recaudación en cines durante su fiesta nacional. Las consecuencias serán sonadas.

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10 de julio de 2014

Las estadísticas de taquilla se han empeñado en darnos sorpresas a lo largo de esta emana. Si ayer constatábamos que Maléfica podría ser el gran éxito del verano en España y que Transformers: La era de la extinción ha conquistado China, hoy nos fijamos en un fenómeno ocurrido al otro lado del Atlántico que tiene a las grandes majors de Hollywood tirándose de los metafóricos pelos desde el lunes. “Una forma horrible de comenzar el mes de julio”, lo describe Box Office Mojo, mientras el Hollywood Reporter califica la situación de “bajón histórico” y “sequía veraniega” (tal vez recordando el 40 aniversario de Chinatown) y Variety, más morigerada, se limita a un “menos explosivo de lo que debiera”. ¿A qué se deben tantas lamentaciones? Pues a que el fin de semana del 4 de julio, tradicionalmente un punto álgido para las recaudaciones de cine en EE UU, ha arrojado en 2014 uno de los balances más bajos de todos los tiempos.

¿Hasta qué punto llega este hundimiento? Pues a una bajada global de casi el 20% respecto de los resultados de 2013. Según puntualiza Box Office Mojo, la suma del taquillaje de las 12 películas más vistas durante el puente (que duró, recordemos, del viernes al domingo) se cifraría ‘sólo’ en 88 millones de euros. Lo cual, comparado con las estadísticas del año pasado, representa un descenso del 44%. Para más detalles, y fijándonos sólo en el podio del ranking, señalemos que hace 12 meses la gran ganadora del puente (Gru 2, mi villano favorito) ingresó durante sus cinco primeros días alrededor de 105 millones de euros. Este año, en cambio, ha hecho falta sumar el taquillaje de las tres películas más vistas (la nueva Transformers, Tammy e Infiltrados en la universidad) para llegar a unos magros 45 millones.


 

En general, estos resultados se ganan ya comparaciones con los del 4 de julio de 1999, considerado el menos rentable de la historia (hasta ahora) al generar ‘sólo’ 121 millones de euros en taquilla. ¿De verdad es para tanto? Pues sí, si consideramos que las recaudaciones en EE UU habían descendido ya un 16% durante este verano, una diferencia de casi 400 millones. De ahí que el Hollywood Reporter califique a las estadísticas como “las peores noticias de un verano ya de por sí penoso” y “uno de los peores descensos de la historia reciente”. Entre las causas aducidas para el derrumbe se hallan la presencia de Transformers: La era de la extinción como único blockbuster con caché, la presencia en el ranking de flops como Líbranos del mal Tammy (la película menos taquillera de la carrera de Melissa McCarthy), la ausencia de grandes estrenos para el público infantil e, irónicamente, los efectos del Mundial de fútbol sobre la asistencia al cine.

 Hasta aquí, las cifras. Pero, ¿de verdad es para tanto, o los estadounidenses se quejan de vicio? Insistimos en que al 4 de julio se lo ha considerado siempre como el momento crucial de la taquilla veraniega en la superpotencia, el momento en el que los grandes estrenos del verano se la juegan antes de que la cartelera entre en su somnolienta rutina de agosto. Ahora, como indica Yahoo! Finance, estos resultados podrían comprometer la forma en la que los grandes estudios miran las recaudaciones. “Antes, EE UU era el lugar donde se decidían las cifras de taquilla”, comenta en esta web el analista Scott Macke. Y prosigue: “Nosotros dictábamos los gustos, mientras el resto del mundo se llevaba las migajas”. Es decir, que a la hora de calcular el éxito o fracaso de una película de Hollywood, los ejecutivos miraban primero la recaudación en su país natal, y sólo se fijaban en las ganancias overseas (las obtenidas más allá de sus fronteras) cuando llegaba la hora de cuadrar cuentas. Una mentalidad que se ha prolongado durante décadas, y que podría estar a punto de desaparecer.

El analista de taquilla y productor Pau Brunet, nuestro experto de referencia para estos menesteres, está de acuerdo con esto último: “Aunque da la sensación que parece una crisis, no es tanto”, avisa antes de recordar que “hasta mayo, el resto de meses fueron superiores a 2013 [en EE UU]”. El descenso puede achacarse, continúa, a “un cine mainstream que no ha emocionado” “la carencia aguda de cine de animación” (Cómo entrenar a tu dragón 2, estrenada el 13 de junio, suma hasta la fecha 104 millones en Estados Unidos) y una suma de títulos que “no es que se queden en tierra de nadie, pero que no son tan masivamente atractivos como hace un año lo fueron Iron Man 3, El hombre de acero o Guerra Mundial Z. En general, apunta Brunet, si las productoras se hallan al borde del infarto es porque “el año pasado fue de récord”, pero los estudios y los periodistas también parecen olvidar que durante el verano de 2013 “vimos importantes descalabros como El llanero solitario, After Earth y Pacific Rim.


 

Vamos, que en cierto sentido las majors se están quejando de vicio. Pero, como apuntábamos antes, si hay una lección que puede extraerse de estas cifras, y sobre todo de la reacción ante ellas, es que EE UU ya no es el país más importante a la hora de calcular el éxito o fracaso de una producción. “Los datos internacionales son lo bastante extraordinarios como para salvar la brecha”, afirma Pau Brunet. “Solo lo que está haciendo Transformers en China ya es suficiente como para quitar el hipo a cualquiera: es la primera vez que una película estadounidense supera los 200 millones de dólares en un solo mercado fuera de Estados Unidos“. Lo cual, además, confirmaría que el país asiático es el nuevo territorio de caza para las grandes productoras ansiosas de bombazos, algo sobre sobre lo que ya hemos hablado en esta misma web. Yahoo! Finance, por su parte, apunta que Capitán América: El soldado de invierno ha obtenido el 75% de su recaudación fuera de EE UU.

¿Cabe decir algo más? Pues sí: ateniéndonos a los análisis más pesimistas, como el del Hollywood Reporter, cabe notar en este descalabro un síntoma de “la adicción de los estudios a las franquicias y los blockbusters como eje de sus estrenos de verano”. Es decir, que si dichos blockbusters no funcionan o si, como en este caso, las productoras se los guardan para no competir con la todopoderosa saga Transformers, la caída libre en taquilla está garantizada. ¿No recuerda esto a la predicción de George Lucas y Steven Spielberg según la cual la industria entraría en crisis cuando las superproducciones comenzaran a dar pérdidas en lugar de beneficios millonarios? Pues sí. En todo caso, las noticias parecen indicar que nos encontramos en un momento de transición y de cambios en el modelo de negocio. Sólo queda preguntarse si el público podrá beneficiarse de esta coyuntura, de la forma que sea, o si los estudios seguirán dominando el cotarro, haciéndonos tragar lo que nos den y pidiendo después, para colmo, un segundo plato.

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